Esta mañana contemplé un increíble amanecer, la puesta de colores parecía jugar junto con las nubes, bailando una danza de tonalidades. El mar de fondo con un redondel amarillo detrás queriendo asomar en el horizonte casi infinito y perfecto. Las ondas del océano y las curvas pronunciadas de las nubes pomposas, parecía que me acariciaban el rostro con la suave brisa que llegaba hasta mi ventana. Respire profundo, todo estaba dentro mío, un paisaje impenetrable, imposible y real a la vez, una mezcla mágica, indescriptible por más palabras que pongo en este papel... en la inmensidad del silencio sonreí, estuve en el paraíso por un momento...
16 años escribiendo historias. Conocé cada uno de mis libros haciendo clic en la imagen aquí debajo.
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jueves, 17 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
“Ver más allá de mis ojos” de Mariana Pussó
Me hundo en lo profundo de mí ser,
Siento que puedo volar,
Arrasando montañas y rascacielos.
Todo parece un sueño,
Del cual no quiero despertar.
Quiero creer que el cielo es rojo,
Las aguas púrpuras y el césped azul.
Vivir la aventura de mis sueños.
Quizá no tenga el valor, quizás si,
Pero siento una traba en mi camino,
Siento que el humo me asfixia,
El ruido me aturde,
El tiempo me corre,
La gente me aísla,
Y el sol se esconde.
Medio perdida, sin un camino que seguir,
Miro hacia mí alrededor,
Solo veo oscuridad.
¿Qué habrá detrás de todo eso?
¿Es qué habrá que mirar con otros ojos?
Veo pero en realidad no veo.
Camino pero en realidad estoy quieta.
Hablo pero mis labios están cerrados.
Escucho, a pocas voces,
Voces que me susurran cosas al oído.
¿Pero cómo?
Si me siento atrapada por la inmensidad de este lugar,
Como si mi razón, mi destino, no fuera estar aquí,
Sino volando por las nubes,
En un más allá que aún no encuentro.
Como perdida en el horizonte del bello mar que contemplo,
Allí a lo lejos veo una luz que me llama,
Hacia el camino de los sueños.
No es que sea infeliz con todo el amor que me rodea,
Pero mi espíritu libre no se sacia con quietud,
Quiere salir a ver,
A buscar maravillas en el cielo azul.
Encontrar aquello que busco,
Pero que aún, no se que es.
Las ondas en el agua avanzan y se hacen gigantes,
Alguien tiene que iniciarlas,
Dar ese paso que tanto me aterra.
Como si necesitara un empujón
Que me eleve y me aleje de mis miedos.
Talvez solo tenga que mirarme en el espejo
Y avanzar haciéndolo trizas.
¿Qué debo hacer para poder ver?
Ver más allá de mis ojos...
sábado, 8 de mayo de 2010
Un honesticidio del pasado
Estoy aprendiendo de la vida. Siempre di todo y me sabía lo que hasta hoy soy. Cuando me suceden las cosas malas de la vida, entonces aprendo a ser defensivo para la próxima. Estoy aprendiendo en la vida a saber caer. Y cuando caigo, me pongo a la defensiva. Cuando suceda lo mismo la próxima vez, entonces el primero en dar la estocada inicial seré yo. Qué dolor irremediable tengo. Pensé que primero se debía atacar para marcar el territorio. Pero cuando ataqué, no fue dentro del territorio. Directamente ni abarcó su territorio. Ni si quiera lo rozó. Y ahora aprendo de la vida a tropezar. A caer. Pero no aprendo a levantar. No me levanto. Me quedo ahí tirado sin poder hacer nada. No tengo fuerzas. Es que mi ser me engaña. Me dice una cosa al principio y después hace la otra. No soy yo. Fue en mi defensa. Y resulté atacarme con mis propias experiencias. El pasado siempre me persigue. Si escribo no es porque sea joda. Es porque siento. Siento mil cosas. Siento ganas de destruirme. De aniquilarme. No de matarme. Sino romperme. Cortarme un pedazo. Analizarlo. Encontrarle la función en mi cuerpo. Y me saco el corazón primero. Y no he dejado de mirarlo nunca. Aprendí todo de él. Sus conceptos más básicos, y los más elaborados. Su función. Arruinarme la vida cuando realmente esta plena. Claro. Aprendo de la vida. Si me caigo y me caigo. Y me caigo y me caigo. Nunca recuerdo cuando me levanto. No sé cómo me levanto. Simplemente no lo sé. No lo sé porque nunca olvido, entonces aprendo a no levantarme nunca. A caer y caer. Hacer mesetas hacia abajo. Caer en una primero y en otra después. Como cayendo al infierno. Como cayendo a una montaña al revés. La cosa es así. No son tan simples. La vida no es una sola y hay que vivirla. La soledad es una sola y hay que vivirla. No sólo ahora. Siempre que la tengas. Hay que vivirla como nunca. Como ninguna otra cosa. Ahí te encontras deseándote paz, salud, amor, trabajo. Ahí te encontras con vos y tus ganas de hacer cosas. La vida no es una sola. Son infinitas. Como infinitas son las posibilidades de cruzarte con alguien por la calle y hacer un conocido más a la larga lista. Y te conozco y cómo te va. Hola. Un café, un asiento. En realidad, un lugar. Me siento y converso. Converso sin verso. Pero hablo. Me comunico. Tengo esa especie no sé qué con vos que ves algo que yo no. Ves algo en mí. Algo que emano. Pero algo de lo que no me doy cuenta. Entonces entro en una especie de sub yo. Entonces el sub yo son mis ojos. Mi punto de vista. Y mi otro yo es el que ves. Lo ves y te gusta. Te gusta lo que te muestra. No te miente. Nunca. Pero sí te confunde. Te confunde el hecho de pensar que mi otro yo, ese que vos imaginas no sea. Y no te arriesgas, pero sí a sentir. A pensar para adelante. A soñar. A volar. A desnudarse uno frente al otro con una caricia en la mirada y una sonrisa de un te quiero para toda la vida escondida en la caricia de la mirada más profunda que haya existido antes. No. A mí también me confunde. Porque no logro darme cuenta del producto de esas dos cuestiones, es decir del sub yo que tengo y el otro yo que vos ves. Y que hago. Nada, comprendo. Vivo. Aprendo a caerme. No me recupero nunca. Traté de entender esa combinación de cosas y realmente tuvo tanto sentido que hoy no hago más que recordarlo, porque claro me he caído. Me he caído de tan alto. De tan alto como nunca. Quizás así siempre me trató la vida. Siempre me dejo caer. Pero raras veces me ha dejado levantarme. Por supuesto, no estoy parado. Por supuesto. Algo me ha pasado para haber caído de nuevo. Pues me pasa que no tengo corazón. Me pasa que lo saqué al aire, lo expuse para que todos se burlaran de él y me olvidé de colocarlo de nuevo en su lugar. Ya no sabía ni cómo hacerlo. Sacarlo es fácil. Lo reconozco, soy de leo y sueño con seguir siéndolo. Lo observé durante tanto tiempo que ya ni la sangre podría volverlo a la vida. Ese corazón que murió hoy, ya quedó en el recuerdo. En el recuerdo ese que es oscuro, que no tiene corazón. En ese recuerdo caigo. En ese en que moría como el más insulso. Claro, es más fácil escapar de la vida que vivirla. Es más fácil la puerta que debemos atravesar. Pero del otro lado no hay vuelta. No hay vuelta atrás. Entonces no. Yo quiero una vuelta atrás. Una revisión. Saco de nuevo el corazón podrido. Hago lo que no quiero que me hagan jamás. Lo miró y quiero otra oportunidad. Porque quiero vivir la vida con paz, tranquilidad, paz, tranquilidad, paz tranquilidad. Y jamás salirme de esa rutina tan eficaz y duradera. Nada me mantiene en ese estado. Aprendo de la vida que nada me mantiene en ese estado. Quizás las esperanzas no existan para mí. Que se yo, tan joven y tan viejo. Me da lastima cruzarme con los caminos duros de la vida. Se pueden esquivar. Pero ¿cómo?. Nada, se esquivan muriendo. Muriendo y muriendo. Con el corazón ese que tengo. Podrido y muerto. Como esquivo todo. Muriendo. Como siempre me pasa, la culpa la tengo yo. ¿Qué más me podes pedir? Ni consuelo para mi alma. Caigo. Sigo cayendo y no me levanto. Te confieso tres palabras. Te quiero mucho. Te repito dos. Te amo. Te escribo dos. Paz y tranquilidad. Elijo una. Paz. Te cuento un cuento de Borges, y otro mío. En ninguno encontras mi nombre. Es que me oculto en grandes personajes. En otras tintas. Me digo así soy, pero así no me ves. Claro aquel personaje de fantasía que sólo unos imaginan. Pero no. Te digo dos palabras más. Estás equivocada. La soledad infecta el recorrido de mal afecto, desganas, es cruel y te aniquila. Pero es linda. Lo feo no quita lo lindo. Aprendo eso de la vida. Y me caigo. Claro, nadie da el brazo a torcer. Yo digo mil veces que somos siempre LAS VICTIMAS DE LA EGOLATRÍA, en un proceso DEJA ZER, hablando siempre de nuestro HONESTICIDIO fatal. Claro, nada, cito mis libros porque dicen cosas. Es en realidad todo esto un resumen extraordinario de mis libros. Claro. Mi pasado. Siempre las mismas cosas pero en diferentes tonos. Con distintas letras. Estoy aprendiendo de la vida que cada vez que termino un libro otros tantos míos comienzan. Y se repiten. Viajan todos en círculos. Al compás de la vida. De mi vida por supuesto. Y ahora estoy en CATARSIS. Vuelvo a OXES LIV. Y tendría que buscar CATARSIS LEON REVA, para salir de acá. Y de nuevo se repite la historia SIN EPILOGOS. Otra vez RECURSO DE LA VIDA DEL REVERSO FOTOGRÁFICO. Y de nuevo RENACER NARCISISTA Y LAR RAZONES DE UN LOCO. Y así seguiría si quieren. Con todas. Luego volver a encontrar LA BIBLIA y así conseguir nuevamente MUNDOS EXTRAÑOS ENTRE LOS PARALELOS RAYOS DE LUZ. Así es. Todo es tan complejo. Todo es una caída hacia abajo. Claro. Mesetas con las que me entretengo en el camino hacia abajo. Hasta que llegue ese suelo al cual estoy cayendo. Y entonces ahí salen otras cosas, LEER EN SOLEDAD, CABILIAS ANTIGUAS E ISLANDIAS DE LAS SAGAS. Ahí salen mil cosas para vivir. Claro, ¡qué me vas a entender vos! Si nunca comprendiste mi sub yo. Mi caída. No lo entendiste. Mi defensiva. Pero mi traición. Mi traición no se recupera. Estoy aprendiendo de la vida. Vuelvo nuevamente a caer. ¿Cómo salir de este pozo? No. Pibe no. Así no es. Tenés que cambiar el espíritu. Tu espíritu es muy pesado. Así no podes más. Tenés una mochila pesada. Tenés que hacerla más ligera. Más ligera. Más ligera. Más simple. Cosas que necesites de verdad mostrarle a la gente. No todo. Todo no se puede llevar. Tenés que llevar las otras cosas. Las que sirven. Elegilas tranquilo. Pero siempre apurate a decidir las cosas. No tan tranqui, pero a buen ritmo. No como una máquina. Pero sí como un hombre. Entonces cuando cambies el espíritu vas a aprender de la vida. Sin caer. Ya no más. Sólo aprendiendo a levantarte de todos los golpes que te vas dando. Deja de buscar cascaritas en tu cuerpo. Sólo este impulso te ha llevado hasta abajo. Muy abajo, muy abajo. Es mi insoportable levedad. Ya no más. Ahora cambio el espíritu. Me siento en paz. Hablo con vos y me río. Me cuidas. Me cuidas como me gusta. Te escucho una palabra más y lloro. Te siento cerca. Estoy subiendo. Subiendo despacio. Tan despacio que ni vos queres imaginártelo. Te subo lento por la pierna. Claro sin excitación. Solo la que se necesita para sentir algo real. Tu piel se pone eléctrica. Te salen colores del cuerpo. Nadie te pinta mejor. Tengo pinceles en mis manos. ¿Qué hago? Te dejo en blanco, transparente. Simple. Sólo sin darte tanto color. No para apagarte. No. Sólo para no cargarte más con tantos colores innecesarios. Sólo quiero de vos, esos colores. De a poco ni una palabra más. Y de paso te siento cerca. Tan cerca que te abrazo despacio, te susurro al oído y te encanta. Una palabra. Linda. Una pregunta. ¿me cuidas?. Otra pregunta ¿te puedo cuidar? Sólo dos palabras. Te amo. Nada complejo. Nada simple. Sólo un abrazo que te marque y encienda el alma. De nuevo. Tu alegría. Tu pasión. Tu vida. Y colocarme de nuevo el corazón marchito, luego de que hayas hecho eso. Mejor ayúdame a colocarlo, para aprender de la vida con vos. Así te levanto y me levanto. Y juntos nos alejamos del árbol y la taza que ya dijeron tanto. Nos alejamos caminando, sin correr, sin descansar. Solo caminando mirando juntos nuestro alrededor y soñar. Soñar sin ser ingenuos. Soñar de nuevo. Ver la luna y creernos que somos más que una simple expresión. Somos más que personas. Somos tú y yo. Los únicos que se detienen para observar el corazón del otro. Y así y todo no cansarse más. Ya lo sabes. Sabelo. No te olvides. Vos que pretendes vivir. Vos que pretendes soñar. Vos que pretendes ser feliz y no te dejas. Vos que mostras todo y después queres ocultar. Vos que me contas cuentos que no sabes contar. Vos que cuidaste de mí, siempre y ahora. Vos empeza a subir. Cambiemos la locura. No vivamos esa noción del tiempo que nunca pasa. Porque pasa y no observamos. Pasa que distanciarnos es eterno. Es un proceso de mil años. No de distancia. De camino recorrido. De lugares marcados. Vos me entendes. ¿Para qué recordarlo?
Sí, podemos vivirlo. Podemos. No te des vuelta. Realmente no vas a cambiar. Realmente serás igual. Caminando imponente, infeliz, inseguro, en fin, tradicional. Un orgasmo sin futuro, una cruel realidad. Desperta al señor. Desperta al don juan. Desperta los instintos del león, la razón y el actuar. Desperta la furia de tu alma. Actua. Mejor cada día. Viví mejor cada día. Sentí más fuerte que nunca. Así late el corazón cuando tiene victoria. Cuando gana algo todos los días. Así me quiero sentir los días que me quedan. Si no son muchos, por lo menos quiero vivir así. No me aburro. Me encanta. La adrenalina de vivir. Aprendiendo a vivir. Seamos compañeros. Aprendamos a salir. Descansa si queres de mí. Yo total te recordaré siempre aquí. Ya estás quieta. Pensando en mi existir. Y desaparezco más rápido que el humo en noche ventosa. Esta es una carta milagrosa. De soledad, furia, dolor y amor paz y tranquilidad. Trae todo y se lleva consigo nada. Tiene historia enredada. Pero vos lo entendes. Claro. Porque vos me conoces. Entendes a mi sub yo. Entendelo. A él tendrías que conocer. No te lo oculto. Si siempre contigo vuelve a florecer. Digamos que vuelo. Digamos que vuelvo. Digamos que por un momento volves. Entonces ¿qué? Lo que nos queda es mirarnos y entender. Con una charla y un café. Pero sabé. Sabelo. El otro yo, no es donde mires. El otro yo no existe. Solo yo. Solo yo. Estoy solo yo. Yo. En soledad. Acá estoy. En mi último punto. En la última estación. Para partir. Para partir como siempre lo hice en invierno. Y así no regresar jamás. Así me congelo y digo en silencio ya no tengo nada más. Nada más. Nada más. Así me pierdo. Me pierdo cayéndome en un vacío sin fin. Claro. No tan claro. No tan claro. Llego el fin. Llego al fin.
como un ciego frente al mar
Un buen vino hace de los amantes de la vida, una promesa de frutos rojos. Un poco de humo en la boca, para secar la garganta sedienta de dulces recuerdos. Una mano se posa infinita en el alma, la enternece, la mece en la cuna de la vida. El aire que golpea las ventanas son vientos que golpean y sacuden el momento único de estar desnudos uno delante del otro. Ahora perdemos la ingenuidad de no ser lo que uno es. Ahora somos más libres que los ojos que miran en todo momento el gran desfile de la vigilia.
el féretro
“Una pareja se trata de eso, compartir todo. No me hablas, no me contas nada y yo sí. No te cuesta nada mandar un mensaje por más que no te conteste. Me pasé días sin saber nada de vos y voy a seguir esperando a que te quieras comunicar conmigo. Aunque no tengas nada para contarme, decir buen día no cuesta nada. ¿Siempre las cosas yo? Me canso si nunca recibo nada de tu parte (aunque sea una señal). No te pido cosas a cambio, ni grandes cosas que no puedas hacer como venir volando. Pero no sé si te gusta que haga esas cosas. A mí me encantaría que lo hagas conmigo. A veces no entiendo estas cosas y no sé porque me enojo, pero de verdad, da bronca. Es como cuando vos te cansas de ir a lo de tu amiga y ella no va nunca a tu casa. A veces uno necesita recibir, porque dar cuesta mucho y más cuando uno se da cuenta de que está cosechando cosas que no dan frutos. Es obvio que no quiero cambiarte, sino que lo necesito a veces. Es que cambiar estas cosas no es difícil. Tan sólo es comunicarte una vez al día conmigo. Yo siempre lo hice y voy a tratar de seguir haciéndolo. Hay tantos medios y no usamos ninguno.
Sólo espero que algún día tenga que dejar de trabajar la tierra (así como vos la trabajas) y pueda sentarme y ver como las flores florecen. Te amo mi vida. Espero que estes bien y no te olvides de mí. Por mi parte así es. Te extraño demasiado. Un beso.”
Lentamente él se alejo del féretro de su difunta esposa.
Una historia singular
Yo puedo decirme frente a un espejo... “no tomes ahora la decisión”... “pensa en frío”... pero me estaría mintiendo una y otra vez. En cambio ella me dice que no y por lo menos tengo a alguien con quien discutir lo contrario. Cada vez que discutí sólo me convencí enseguida de lo que fuere, sin analizar nada, ninguno de los peligros que nunca vi. Pero la opinión de mi mujer calma mi ansiedad de niño de quererlo todo ya...
Así vivo tranquilo y con futuro. Algo que ya pocos tienen. Porque es más hermoso vivir cien años que morir joven ignorante. (la juventud rockera: esa que piensa que se las sabe todas y sin embargo mueren por ignorantes...no saben beber, no saben consumir drogas, no saben comportarse, no saben revelarse, no saben escuchar, no saben hablar, no saben sentir...todo les da asco, todo les choca, escupen todo...bah!) Los secretos del mundo y la naturaleza cuando se nos revelan como una enceguecedora luz, nos permiten continuar viviendo largos años. Gracias a Dios tengo mis largos años, pero si comienzo a hablar parece que tengo más de cien. Y quien sabe. Quizás esa sea mi verdadera edad, la edad que me marcó la vida, el caminar hacia adelante comunicándome con todos sin provocar violencia... porque la edad a veces parecen ser sentimientos o etapas vividas por todos los hombres. Yo he tenido oportunidad de decir “a tu edad yo hacía otras cosas” como si la edad estuviera marcada por las cosas. Esa es mi edad y no la que me dicta desde hace tiempo el reloj de la pared y los calendarios. ¡Qué bueno haberme dado cuenta de eso en este momento! Es hermoso vivir amando la vida con una mujer amada al lado. Es increíble... recién se despertó. Me dijo sin abrir los ojos:
La abracé por detrás inmediatamente y le seguí el juego: < ¡ay! Que cositas lindas que me decís mi vida. ¡Como me encanta que sientas lo mismo que yo a cualquier hora! (era tarde). Vos también sos parte inseparable de mi vida. Sostén de mi locura. Te amo cada día más.>
Terminé de decir esto y nos separamos unos instantes. Ella murió en silencio en mis brazos y sentí su cuerpo como una flor marchita. Ya su enfermedad la había alcanzado. Le bese la nuca, levantándole los cabellos. Le repetí alguna cursilería y me dejé vencer junto a ella para ir a amarla en la distancia que nos prometimos.
Su hijo lloró al verlos desde la ventana y al oír tan hermosas palabras. La mujer había fallecido el día anterior y él todavía no podía creerlo porque ella no estaba para decirle que no... que no estaba con vida.
PEQUEÑO DICCIONARIO DE MI ALMA
SMS: la gente con los sms dejaron de comunicarse verbalmente. Sms es lo que hoy en día conocemos como mensajeo instantaneo (que en realidad no es un mensaje sino un codigo a veces indescifrable. Es como el cafe, es decir, no es lo mismo un cafe de granos molidos que un cafe instantaneo). Es como mandar una carta, algo que escribíamos con tinta y papel, y con una caligrafía a otra persona para que la lea, tardando unos instantes en llegarle. El problema es que como cobran un mínimo por letra que escribas o espacio en blanco que dejes entre cada palabra, la gente comenzó a reducir las palabras, a exprimirlas, a mutarlas hasta tal punto que ya dejan de saber escribir y se vuelven cada vez más ignorantes. Por ejemplo: to ok?, que significa: ¿Todo bien?, tratando de preguntar realmente en 4 simbolos que se ampliarían a 6 digitos o caracteres en una computadora o telefono celuluar si es que pensamos que "to" son dos caracteres, hay un espacio y siguen "ok?" que son 3 caracteres más, si tus cosas, tu vida personal, deportes, trabajo, negocios, paz, amor, dinero, moral, salud, hobbies o pasatiempos, aburrimientos, etc, estan iguales o han cambiado desde el último momento en que se vieron...respondiendo nosotros "to ok".
ENFERMO: cuando una persona pierde su capacidad de gozar y producir. El límite entre lo sano y lo enfermo es cuando dejas de vivir tu vida solamente para realizar una cosa que no merece tanto tiempo. Una obsesión como apagar todo antes de salir de casa y revisarlo una y mil veces y si antes de subirnos a bordo para hacer un viaje importante en la vida, lo dejamos de lado porque nos olvidamos una canilla goteando o una llave de paso de gas abierta, hace que nos veamos como enfermos. De todos modos, nadie murio por una obsesión de este tipo ni es contagiosa. La enfermedad comienza cuando uno no disfruta de la vida. O cuando deja de hacerlo.
ÁRBOL: planta que nos alimenta el alma. Nos da esperanzas, raíces, copas, hojas de todos colores. En él han tallado más de mil corazones las personas que realmente se amaron en una noche. El árbol tiene sabiduría del mundo. Conoce la Tierra por dentro y sabe buscar el agua para mantenerse con vida. Es amigo de los perros que lo visitan y de las abejas y avispas. Es una madre cuando los pájaros vuelan en busca de comida para sus pichones. El árbol entiende que mover sus largas ramas es vital para el ser humano y por eso nunca, ni aún antes de que éste llegara a la Tierra, ha dejado de hacerlo. Tiene una corteza que lo protege del frío y es el reparo perfecto para escapar de los rayos del sol. A veces su energía y contacto con la Tierra es tan grande que los rayos más poderosos en una tormenta logran partirlo en dos y acabar con su existencia. Pero eso no le preocupa demasiado. Por más que muera ha dejado las raíces bien sujetas a la tierra. Algún tornado gracioso puede arrancarlas, pero cualquier hombre al ver el hueco inmenso que deja el árbol sabrá reconocer que ahí hubo uno muy grande y se lamentará por ello el resto de su vida. El árbol puede vivir sólo, en pequeñas comunidades y también en grandes ciudades y selvas. Otros árboles son cuidados como el tesoro más preciado en algunos parques. Es una pena saber que ellos mantienen el aire limpio cuando nosotros nos esmeramos en contaminarlo en todo momento. No existe definición más inabarcable que Dios, por eso es considerado como lo mismo, pero distinto, ya que no dice a nadie nada y se deja tranquilo en el viento que nos regala.
MAR: Es la savia de la Tierra. En él se ahogan las penas, los barcos y aquellas personas que supieron amarlo como Storni. El mar es el corazón que no ha parado de latir nunca en su existencia. Nunca está calmo, nunca. Revuelve la basura, el petroleo y nos arroja a las orillas el producto de esa mezcla, y así todas las orillas tienen igual contaminación, unas más que otras. Lo importante del mar no son las olas que llegan, sino aquellas que vuelven al fondo del océano, para ser profundas. El mar es el paso intermedio entre los ríos ingobernables que tratan de llegar al océano, éste (el océano) es el paso final que dan las gotas, es decir, es la autorrealización de la gota que cae de la nube. El mar no inventa la espuma. Esa es su rabia incontrolada porque siempre trata de que no lo gobiernen, pero muchos se animan a cruzar por él sin miedo. Las catástrofes no son su culpa, sino del movimiento que no es natural. Los inmensos bloques de hielo que hoy se derriten son la esencia del mar. cuando terminen de descongelarse, el mundo quedará azul si se lo ve desde el espacio. Algunas islas podrán asomar, pero las millones de personas que hoy habitan alimentaran a los millones de peces que hoy viven en el océano. El mar siempre recuerda a los desaparecidos. Los lleva en sus entrañas. Recuerda a los aventureros y también a los cazadores.
AGUA: Líquido que busca llenar de vida a todas las especies vivas. Sólo humedece a las cosas que no tienen vida, porque éstas no saben apreciar su valor. El agua es algo que mucha gente necesita, y que otros tantos no tienen problemas de derrochar. El agua existe en una parte del mundo. Otros, como los árboles deben buscar muy profundo en la Tierra para encontrar. El agua es un sueño líquido, el oro de mañana.
MUJER: esencia escondida del hombre que permite despertar las partes más oscuras y ocultas de su ser. Es la parte necesaria de la vida en armonía. La mujer es una madre que aunque no tenga hijos, sabe encontrar su vocación de cuidadora. La mujer esconde en su pecho el amor indescriptible. Sola no puede sobrellevar esa carga, que es tan pesada y es ligera cuando se comparte.
RECUERDO: es la esencia de uno. Un recuerdo es la parte que nunca debe faltarnos. Recordar es sentir de nuevo, revivir. Un recuerdo está lleno de milagros. Un recuerdo, aunque sea feo, malo o desgarrador tiene una moraleja para aprender. El recuerdo sabe hacernos sentir realmente como es el sabor de la vida. Tiene en sus manos nuestra vida y hace que seamos siempre reales con los demás.
LIBRO: es el momento ideal entre uno y la tinta que nos aprisiona. Cuando leemos un libro estamos dispuestos a imaginar, aunque nos resulte tedioso. Un libro contiene sabiduría que no le pertenece tanto al escritor, sino que pertenece mas bien al lector, porque éste es quien debe recordar toda su historia y vivir y sentir con las palabras que le dicen cómo sentirse debido a su experiencia previa. Un libro aprisiona las palabras, aunque hayan mil palabras escritas, siempre se podrá agregar algo mas. Un libro contiene una vida, pero encierra y atrapa a las demás. Es un efecto que tuvo causa. Y es una causa que tendrá efecto en el momento que llegue a las manos del lector.
IDEOLOGÍA: una ideología es una forma de mirar el mundo, una herramienta para abrir los ojos, pero que dificulta tenerlos abiertos si uno se fanatiza con la misma y se pierden las capacidades de toda producción certera. Una forma de actuar quizás, pero a veces no son visibles. Tanto la religión, como Marx o Freud, son ideologías que imperan en nuestros días, que nos permiten ver de distinta forma el mundo, aplicando categorías, palabras a cada acción que se puede ver, pero lamentablemente no son universales tales teorías, por lo tanto son erróneas y dejadas a un lado para no complicar la existencia con cosas que no existen. Lo que sucede es que ninguno de nosotros tolera la diferencia. Y si no somos Marxistas, somos conservadores capitalistas, si no somos freudianos, somos todos neuróticos, y si no somos católicos, vamos a ir todos al infierno. Una ideología no permite pensar con impecable apertura, por lo general impide que adoptemos varias ideologías por el hecho de que una excluye a la otra. Entonces tener dos ideologías sería más bien ser contradictorio, ser falto de coherencia. O una o nada.
MATE: al leer esta palabra todos piensan en un rico mate, amargo o dulce, con cascaritas de limon o naranja, con agua en todas las temperaturas. Pero mate tambien significa que usted debe matar y también significa que una partida de ajedrez terminó, porque ya se acabó el jaque y era tiempo de rematar. Si mate uno lo dice rápido, podemos escuchar que uno está diciendo tema o meta y no mate, y eso da para hablar un rato largo sobre porqué escuchamos lo que queremos. Entonces así fue toda la historia. Estabamos jugando al ajedrez con un amigo, hablándonos de a ratos largos. Entró un amigo y cambio de tema, nos sebó mate y cuando mi enemigo parcía distraído me miró y me dijo mate. La cabeza me daba vueltas. MATE.
Ud. está aquí
Mis ojos ya no son mis ojos, ahora son los tuyos. Parpadeo y parpadeas al mismo tiempo. Tu respiración me pertenece. Pongo puntos y comas, tildes y todo el espacio me pertenece. No te sientes tonto, sino sabio porque lees atento la magia que imaginas en estas palabras. De pronto sale de mí y de vos, una solución a los problemas, un espacio de hermanos. Ya nos conocemos. Tenemos las mismas manos que agarran estas hojas. Somos tu y yo en este instante el mismo sujeto. Aunque todavía no lo creas, imagina que tú estás entrando en mi historia, y por eso sientes como yo, vives como yo, sientes como yo de nuevo. Y a la vez yo, que soy palabra penetro en tu cabeza, para romper tus esquemas, para ir contigo a donde quieras. Y quizás no leas, sino que sigues con la vista estas palabras y sigues pensando en cualquier cosa que sólo a ti te incumbe, no importa. Yo también estoy ahí y alcancé ese cielo contigo, bien alunados los dos. Lo importante fueron esas palabras que yo escribí, las que produjeron en vos esta alteración, esta metamorfosis psicolingüística. Ahora estamos en el mismo camino. Haciendo choques eléctricos entre las hojas, las palabras, tu historia y la mía. Nuestra propia historia. Te puedo sentir respirando, porque yo respiro a la misma velocidad que vos. Nuestro corazón late exactamente igual y recordamos la misma historia. No es que yo me crea Dios, pero tú sabes jugar a serlo, y por lo tanto estamos dispuestos a abrir una puerta a la imaginación. Entonces me consideras el maldito escritor. Soy el maldito escritor que lee sus propias palabras, que piensa exactamente tus mismas cosas. Entonces te asustas. Mirás la puerta que tenes detrás, también la que tenes frente a ti y pensas que puede entrar alguien. Yo soy un psicópata que te persigue cada vez que leas estas palabras. Estás respirando. Tu corazón late tan fuerte que puedo percibirlo. Late tan fuerte que agita esta hoja que está en tus manos. Usted está aquí. Usted está aquí. Usted no está ahí, no está en su mirada. Está perdido. Se concentra, intenta pensar en lo contrario. Pierde el tiempo. No te has dado cuenta aún que en las calles te persigo. Cuando te das vuelta ahí estoy. Observándote, sin dejarte tranquilo. Sé dónde vives, a qué hora duermes, a quién visitas. Sé tus próximos pasos. Sé exactamente qué harás después. Podrás haber cerrado el libro en varios intentos de creer lo contrario a lo que digo. Pero no te asustes. Soy vos. Estás a salvo. Soy tu pasado que ahora está presente. Soy tu pregunta que define el futuro. Usted está aquí, usted está aquí. Hasta que mueras. Puede ser hoy. Puede ser mañana. O cuando yo quiera. Por supuesto, no creas que soy tan tonto como para decirte que soy la muerte. Soy otra cosa mucho peor. Soy la razón por la que tus pupilas se mueven en el unísono silencio. Hoy podría visitarte, pero seguramente no me abrirás la puerta. No importa yo sé cómo entrar sin que te des cuenta. Sé exactamente la hora en que estás en tu séptimo sueño. Y tus ojos cerrados se mueven de a ratos. Estuve observándote como aquel personaje del corazón delator de Edgar Alan Poe, pero yo no tengo esa culpa dentro de mí. Yo soy más inteligente y te espanto. Esta carta la escribí solamente para vos. Te conozco demasiado bien, tan bien te conozco que ni en el silencio podrás oírme, porque me callo más que vos. Siempre te escondes en los mismos lugares, en las mismas cosas. No te das cuenta nunca de mi presencia. Estoy enamorado de tu forma de ser, asustadiza, pero valiente. Usted está aquí. Es usted quien escribió esta carta de persecución. Es usted quien no sabe a dónde correr. Es usted quien está aquí. Usted está aquí. Se lo aseguro. Pierda cuidado. Ya nos encontraremos. Cuando yo lo decida. Pero sepa bien que usted está aquí. Esto le pertenece a usted. Guárdelo si quiere. Muéstrele a todo el mundo. Lo creerán loco y no sabrá en quién confiar. Usted está aquí.
¡Qué tipo soñador!
Una manta gris cruzó, y por la ventana me divertí con el diluvio. Llovía a cántaros y con piedras y no se veía ni a 20 metros. Nunca había visto nada igual, era hermoso. Luego vi que no paraba y desesperé. Cuando me aburrí (seguía lloviendo cada vez más fuerte, como si la tormenta avanzara más cerca y tratara de cegarme totalmente) advertí que mi casa se inundaba. Rápido traté de solucionar el problema. Junté unas toallas para frenar la corriente de agua que pasaba por debajo de la puerta. Con un escurridor llevaba el agua a la canaleta más próxima. Advertí que se iban a mojar muchas cosas, así que procuré salvar las más valiosas, entre ellas, unos cuadros recién pintados que tenía en la cocina. Me llamó la vecina por teléfono, preguntando qué podía hacer, ya que a ella también le había sucedido lo mismo. Lo único que le repetí varias veces fue que a mi también me había sucedido lo mismo <>. Colgué y seguí luchando contra el agua. Desde mi casa se puede ver el lago San Roque y era increíble como entraba la crecida. Sonaron unas sirenas o algo por el estilo. Creo que de defensa civil, que anuncian la crecida. Algunos botes que se alquilan para pasear por el lago pedaleando, se deben haber soltado porque se le escaparon al dueño y nadie sabe donde fueron a parar. De a poco la cortina gris se alejaba, dejando ver nuevamente, el puente uruguay y las montañas, más tarde el cerro de la cruz, la aerosilla y la ciudad. Salió el sol de pronto, con toda su furia, y la humedad y el calor fueron insoportables. La naturaleza divina juega a ver quien la insulta mejor. La naturaleza nos saca una sonrisa y una conversación. “¿vio como llovió?” “a mí se me inundó un poco la casa”.. a todos les encanta el milagro de la lluvia y todos hablan de ella “no sabés lo que llovió” “se cayó el cielo” decían. Caminando por la villa, todos hablaban de lo mismo. Yo pensaba para mis adentros: ojalá algún día llueva amor, paz, justicia, salud, trabajo, educación, amistad, confianza, fe y libertad como sucedió hoy, así todos hablamos de ellas con gran admiración y sonriéndonos. ¡Qué tipo soñador! Me dijo uno y yo tenía la vista en el cielo fija y las toallas escurridas en mis manos.
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