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sábado, 8 de mayo de 2010

¡Qué tipo soñador!

Una manta gris cruzó, y por la ventana me divertí con el diluvio. Llovía a cántaros y con piedras y no se veía ni a 20 metros. Nunca había visto nada igual, era hermoso. Luego vi que no paraba y desesperé. Cuando me aburrí (seguía lloviendo cada vez más fuerte, como si la tormenta avanzara más cerca y tratara de cegarme totalmente) advertí que mi casa se inundaba. Rápido traté de solucionar el problema. Junté unas toallas para frenar la corriente de agua que pasaba por debajo de la puerta. Con un escurridor llevaba el agua a la canaleta más próxima. Advertí que se iban a mojar muchas cosas, así que procuré salvar las más valiosas, entre ellas, unos cuadros recién pintados que tenía en la cocina. Me llamó la vecina por teléfono, preguntando qué podía hacer, ya que a ella también le había sucedido lo mismo. Lo único que le repetí varias veces fue que a mi también me había sucedido lo mismo <>. Colgué y seguí luchando contra el agua. Desde mi casa se puede ver el lago San Roque y era increíble como entraba la crecida. Sonaron unas sirenas o algo por el estilo. Creo que de defensa civil, que anuncian la crecida. Algunos botes que se alquilan para pasear por el lago pedaleando, se deben haber soltado porque se le escaparon al dueño y nadie sabe donde fueron a parar. De a poco la cortina gris se alejaba, dejando ver nuevamente, el puente uruguay y las montañas, más tarde el cerro de la cruz, la aerosilla y la ciudad. Salió el sol de pronto, con toda su furia, y la humedad y el calor fueron insoportables. La naturaleza divina juega a ver quien la insulta mejor. La naturaleza nos saca una sonrisa y una conversación. “¿vio como llovió?” “a mí se me inundó un poco la casa”.. a todos les encanta el milagro de la lluvia y todos hablan de ella “no sabés lo que llovió” “se cayó el cielo” decían. Caminando por la villa, todos hablaban de lo mismo. Yo pensaba para mis adentros: ojalá algún día llueva amor, paz, justicia, salud, trabajo, educación, amistad, confianza, fe y libertad como sucedió hoy, así todos hablamos de ellas con gran admiración y sonriéndonos. ¡Qué tipo soñador! Me dijo uno y yo tenía la vista en el cielo fija y las toallas escurridas en mis manos.

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