Mucha gente vive aquejándose de problemas
todo el tiempo, como si fuera costumbre.
Hablo de los renegados de la vida,
de los que tienen todo y sin embargo quieren más.
También estan por ejemplo aquellos que sí deben quejarse
pero no lo hacen, porque piensan que nada van a cambiar.
Y entonces la realidad los supera fatalmente.
Y la filosofía de la herida la pienso
en realidad por algo extraño.
Me corté el dedo cocinando
y observé algo irónico.
La herida sangraba bajo el agua,
y puse una venda que me permitiera no ver eso.
Pensando que así sanaría
pero no iba a suceder eso.
La venda no dejaba respirar a la herida,
y la piel se ponía como cartón mojado sin cicatrizar.
También pasó que la venda se pegaba a la herida
y era seguro que no iba a poder sacarla
sin que vuelva a sangrar.
De todas formas lo hice.
Y así quedó mejor, sin vendas
con la herida expuesta.
Corte profundo provocado por el afilado filo de la cuchilla,
tardará tiempo en sanar, lo sé.
¿Qué hacer entonces con las heridas
que vemos día a día?
¿Qué hacemos con los problemas
que aquejan a la gente que vive
como cartón mojado en la vida?
Hay que pegar el tirón,
dejar sangrar nuevamente,
para cicatrizar, lo que la gente
prefiere seguir ocultando.
Por ahora...
así lo voy viviendo yo.
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