Ni siquiera el hombre puso un pie en la luna
que ya estaba hablando de las galaxias.
Olvido demasiado pronto lo que lo rodeaba,
nunca se dio cuenta.
Tanto miró alucinado las estrellas durante la noche
que se perdió en el espacio vacío de su hoja en blanco.
No sabía qué escribir a la persona que le pedía que no responda,
y el silencio oprimía su pecho.
Y el hombre se quedó quieto, meditabundo,
luchando contra la razón de su existir.
Debía regresar, pero tenía sueño
de tanto soñar.
Al final, quedo a mitad de camino,
dejó de pensar, pero nunca regresó.
Decidió que mejor era encontrar una razón
que le permitiera descansar de su muerte lejana, y dejarse morir (una vez más).
Buenoooo, pues en qué mal estado emocional me ha dejado tu escrito....
ResponderEliminarEsa sensación que describes, hermosamente por cierto, es la que estamos viviendo de manera muy personal. No hay nada peor que tener un sentido crítico desarrollado, entender cuando te mienten, te torean, abusan de tí, te toman el pelo o te dan largas, es tu muerte mental.
No hay nada peor que tener una formación académica mayor que la de tus propios superiores y ser envidiado por ello, es tu muerte laboral.
No hay nada peor que ser consciente del futuro global que nos espera... siendo profesora de historia, veo lo que va a ser Europa en unos 50 años.
Por eso y llevando casi un año cargando una pesadumbre abrumadora y dificultades que no tendrán solución en años: "Me quedo quieta, meditabunda y lucho contra la razón de existir, pero tengo sueño", sueño de cansancio y letárgico que, muchas veces no me permite pensar, sólo deseo desconectar y dejar de luchar Y MIRA QUE SOY UNA NUEZ DE CÁSCARA DURA, pero este país me puede porque le conozco demasiado.
Bueno, sólo estoy segura de una cosa, no me dejaré vencer.
Besos.