Durante varios días estuvo ausente. Se preguntaban por ella pero les costaba comprender algo más allá de lo que realmente sucedía. Seguían jugando al fútbol como si nada. Pateaban la pelota de trapo por la calle. Siempre iba uno al arco y los otros dos se encarnizaban en una pelea espléndida, para ver quién se parecía más a Messi. Soñaban cada día con verlo.
Ramiro paró la pelota, estaba frente al arco y antes de patear recordó... unos días atrás estaba Margarita bailando a un costado de la cancha. Era muy flaquita y de apenas 8 años. Su pelo negro y sobre todos sus ojos, eran algo que no pasaban desapercibidos para él. ¿Estaba enamorado? No podía decírselo a los demás chicos. Ella bailaba, seguramente imitaba todos los estereotipos de cumbia y reggaeton que había en el momento.
Hacía días que los padres tampoco habían salido a trabajar y el paco (una de las drogas más duras que habitan en la Argentina, incluso dicen que más fuerte que el "crack" de Estados Unidos) siempre estaba de un lado al otro con ellos.
Ella no se dormía por el cansancio, sino por el hambre. Era la única forma de poder bailar una vez más al día siguiente. Y aunque desnutrida, la muerte no la quería ver morir. Se sentaba a observarla, e incluso se enamoraba de ella, de la inocencia de no saber lo que estaba por llegar.
Ramiro miró el arco y pateó la pelota afuera. Se sentó en el cordón y por un momento extrañó a Margarita, que ya no estaría para sus festejos. Ya era una flor marchita.
Mientras tanto había otras guerras que ganar en los pasillos de las villas miserias, que a pasos agigantados crecían durante la crisis de 2001, en la cual se sucedieron 5 presidentes en una semana. La tragedia se fue en helicóptero...
Nos convocan desde LA PLAZA... ALFREDO.


Inolvidable esta tragedia. Recuerdo que la padecí muy especialmente. Un abrazo Gaston.
ResponderEliminarInolvidable esta tragedia. Recuerdo que la padecí muy especialmente. Un abrazo Gaston.
ResponderEliminarSí... yo creo que eso nadie debe olvidarlo... y ojalá nadie vuelva a vivirlo. Un beso!
EliminarReal, cruda horrible...
ResponderEliminarDemasiado... en 2001 pasó de todo en Argentina... fue real, fue crudo y fue horrible
EliminarLo primero, bienvenido de nuevo!
ResponderEliminarEl relato... duro, como solo puede serlo la realidad, muy bueno!!
Un beso!
Gracias Tere :D un beso :D
EliminarAy Gastón!
ResponderEliminarImpecable relato, real, cruel, pero que debe saberse.
Un abrazo :)
Gracias Cecy ... la verdad es que sí, debe saberse... La gente se olvida de todo lo que pasó... un beso!
EliminarBuen relato, la memoria debe mantenerse.....Gusto en conocerte Gastón; nos "veremos"
ResponderEliminargRACIAS... NOS LEEMOS AMIGO. UN SALUDO
EliminarLos estragos de la droga (la pasta le decimos por aquí), la miseria, hechos que bien conocemos y que duelen sin dudas. Pusiste en letras una realidad que no puede esquivarse. El tiempo pasa, pero hay cosas quedan estampadas para siempre.
ResponderEliminarGusto volver a leerte!
Besos:
Gaby*
gracias por regresar gaby! :D muchas cosas quedarán así en el tiempo. un beso!
EliminarUn placer volver a leerte, Gastón. Aquellos que olvidan la historia están llamados a repetirla de nuevo, por eso no es bueno el olvido. Me ha encantado tu historia ya que en ella, con protagonistas infantiles narras unos hechos duros, en descarnado contraste con lo que debería de ser la placidez de la infancia.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Exactamente... ellos volverán a repetirla si la olvidan. La infancia debería ser todo color rosa... pero constantemente eso no sucede y la verdad eso incomoda...
EliminarHistoria para no olvidar. La debacle total en pocos días y el dolor que dura tanto y se reproduce....
ResponderEliminarBueno volver a verte.
besos
gracias cass por venir :D el dolor aun hoy se mantiene vivo...
EliminarMe alegro de volver a verte por aquí.
ResponderEliminarRelato duro; pero no más que la realidad. Siempre pagan los mismos.
Un abrazo
que comentario acertado... "siempre pagan los mismos"... un beso.
EliminarDe regreso Gastón, gusta tenerte en los jueves. Duro tu relato por lo real, no, hay tiempos que no hay que olvidar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias San! :D siempre es lindo volver al lugar al que uno siente que pertenece jejeje... un beso!
EliminarAquello sucedió y está en la memoria, el balón, el niño la niña, ¿juegos? la droga dura de la dura vida, el elicóptero ¿lepidóptero?
ResponderEliminarTe encontraba a faltar Gastón, un placer volver a leerte, añado un beso.
Gracias amiga :D sabia reflexión la tuya... jeje un beso!
EliminarTan humilde y trágico como cualquier barrio mellado por la miseria.
ResponderEliminarMuy actual, por otra parte, casi da miedo el olor.
Besito y café. Bienvenido!
Siempre el café es bienvenido por estos lares :D jeje... un besote amiga!
EliminarLo primero que tengo que decirte es que me alegra muchísimo leerte por aquí, te echaba de menos.
ResponderEliminarLa historia es dura, de vidas perdidas antes que se inicien y la incidencia que en ello tienen esas codicias, esas irresponsabilidades de quienes supuestamente asumen responsabilidades.
Un fuerte abrazo con la alegría del reencuentro.
Gracias Juan Carlos! a mí tambien me alegra volver a subir al colectivo juevero! un abrazo amigo!
EliminarY como sucede cientos de veces, los más débiles acaban pagando el pato. Es duro ver caer a un niños ante la indiferencia de casi todos (al menos Ramiro si la extrañó).
ResponderEliminarBss.
Tiempos duros colgados de la memoria, adorno innecesario que no evita la tragedia de los mas desfavorecidos.
ResponderEliminarMe alegra tu vuelta, Gastón.
Un beso
El estallido, el diciembre trágico fue la evidencia de una larga trayectoria de deuda, de recesión, de crisis y de mentiras. Entre tanto, los más débiles son los que sufrieron y sufren con más crueldad, los recortes, el desempleo, la disminución de actividades económicas, comerciales e industriales. Un texto excelente, estoy de acuerdo con todos tus comentaristas.
ResponderEliminarun saludo cordial
Es el destino inevitable cuando descuidamos las cosas normales y sencillas, esas que sin pasarse de brillo y espectáculo, son las que equilibran y moderan una vida. Pero cuando "Paco" está cerca, casi nada se puede hacer.
ResponderEliminarTexto que deja dolor y rabia.
Gracias por estar
Cuántos sueños rotos y vidas inocentes se van quedando por el camino. ¿No les pesan? No lo entiendo. Me ha gustado leerte.
ResponderEliminarSaludos!
Encantada de conocerte Gastón, me ha gustado mucho tu relato...siempre sufren más los más débiles, es muy triste pero ocurre en todos los lugares del mundo.
ResponderEliminarUn beso
Encantada de volver a leerte, yo también he andado un poco perdida últimamente. Un relato, cómo bien han dicho los demás, duro a la vez que real, y es que, a veces, la realidad supera a la ficción por dura que resulte. Un beso.
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