
1.
Espero sentado el llamado. Por las dudas había llevado un mate y un cigarrillo. Le había gustado conversar con ella la noche anterior. Pero pasaron los minutos y luego las horas, el mate ya estaba frío y las colillas de los cigarrillos apelmazadas una con otra en el cenicero. ¿Para qué le había dicho que lo iba a llamar aquella noche? Al final, jamás se volvieron a encontrar ... y quién sabe en qué cajón quedó perdido aquel número escrito en una servilleta... de nada sirven los amores de una noche. Sólo avivan cosas que alguna otra vez fueron con las personas equivocadas.
2.
Después de trabajar y volver cansado a su casa, se acostó luego de bañarse y haber comido. Mañana sería un día muy movido en la oficina. Papeles, trámites, blanquear algunos empleados más, emitir más dinero en negro... calcular como mantener todo aquel imperio que había creado. Por desgracia no podía conciliar el sueño. Esperaba el llamado que al fin pudo contestar.
-¿Y? -preguntó anhelando que por fin todo cambiara.
-Positivo. Es cuestión de horas.
Colgó el teléfono. Lamentó no poder ayudar a los demás. Mañana... no iba a existir mañana.
3.
-Ya es diferente.
- ¿Qué cambió?
- Todo. Nada. Es lo mismo de siempre. Sinceramente ya no siento nada.
- Pero... -se escuchó un leve gemido- ¿no tenés ganas de seguir intentando?
- No.
Allí no hubo nada más, nunca más. Él supo siempre que por más que los años juntos los habían unido, ella era infiel. No hacía falta ocultar las cosas.
Quizás cuentos tristes son estos tres que se me ocurrieron para este jueves, pero me gustaron para poder pensar en que la vida a veces se siente tan extraña... ¿qué es la vida? ¿una sucesión de cosas encadenadas? Están los hechos esporádicos como el primer relato, los que no saben salir de su trabajo para hacer otra cosa... o los que por fin se percatan de que la vida les puede dar algo más. Se trata de renovarse, de hacernos ese hoy (como en el primer texto), ese mañana (como en el segundo texto) y tomar decisiones importantes (como en el tercer texto)... todo eso se logra conociéndose a uno mismo. Dejándose sentir todo aquello que nos permitimos y aún más... Pero quizás tengamos un llamado... el gran llamado... hoy, mañana, pasado mañana... eso sí... tengamos el valor de responder...
MÁS LLAMADOS EN LA CASA DE M. JOSÉ MORENO
Esperar un llamado, el teléfono vehículo de notícias de todo tipo y calibre. En los auriculares pasan vidas y pasan muchas cosas, pero el teléfono no tiene la culpa.
ResponderEliminarEsperar un llamado...dentro de nosotros mismos suena.
Besito cariñoso.
La vida misma, amigo. hay veces que impacientes de emoción esperamos la llamada y otras veces deseamos que no suene el teléfono en unos días...
ResponderEliminarBesito y café, compañero.
Muy buenas tus reflexiones. El teléfono muchas veces protagonista de grandes decisiones, que a veces no te atreves decirlas en persona, y a través de ese aparato parece que hacen menos daño; pero no es así.
ResponderEliminarUn abrazo
Hace un tiempo tuve que tomar una decisión importante a raíz de un mensaje de texto que me llegó equivocado. Desde ese momento supe que la vida es el hoy y el ahora, que todas las personas somos un mundo imposible de conocer. Y sobre todo que el teléfono puede ser portador de noticias y palabras que nos puede salvar, o crucificar, dar paz, o tristeza.
ResponderEliminarTus tres relatos son buenos, muestran distintas situaciones que suceden muchas veces en un mismo día en lugares diferentes. Y me encantó tu reflexión final.
Un placer volver a leerte Gastón.
Un abrazo.
Muy buenos tus aportes Gastón, los tres. Sugerentes y emotivos, como la vida misma...y sí, siempre es posible que la vida de un vuelco -favorable o de los otros- para hacernos girar el timón del destino.
ResponderEliminarun abrazo!
=)
Con que tupé largas: "emitir más dinero en negro..." jeje me encantó.
ResponderEliminarSon como varias llamadas, parte de conversaciones que se van sucediendo. Ciertamente, la primera es de las mas tristes, lo que pudo haber pasado...
Tres situaciones diferentes, esperando tres llamadas :)
ResponderEliminarLa primera pasa muy a menudo. La noche nos envuelve en un halo de magia que al día siguiente, se ha disipado, tambien por arte de magia.
Bss.
Y es que existen conversaciones telefónicas de todo tipo, algunas de ellas realmente trascendetes. Aquí nos planteas tres a modo de ejemplos y una buena reflexión final a modo de conclusión. Me gustó bastante. Un beso.
ResponderEliminarTus tres historias ratifican cuanto puede hacer cambiar la vida una simple llamada, en cuestión de segundos, todo lo que tenemos se nos puede volver girado como un calcetín. A veces para bien otras para mal, pero vivimos siempre pendientes de un hilo o de una simple llamada telefónica. Muy bueno Gastón
ResponderEliminarUn abrazo
Me han encantado tus mini y elocuentes relatos, y por sobre todo tu conclusión.
ResponderEliminarDebemos estar listos para continuar, siempre.
Pequeños contextos de grandes verdades cotidianas. Y eso, tengamos el valor de responder en el momento adecuado, ni antes ni después.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tres buenas reflexiones, todas ellas con causas irreparables y consecuencias a elegir.
ResponderEliminarY como muchas otras hoy, con el teléfono como vehículo de comunicación.
Situaciones en las que como casi todo en esta vida nosotros las propiciamos y nosotros las solventamos.
Dificil papel el nuestro.
Abrazos.
Alfredo
Buenas historias con protagonismo telefónico. Me siento más cerca del primero, supongo que una historia que muchos hemos vivido de una u otra forma. Dura la segunda, de actualidad, temo. La tercera la veo liberadora.
ResponderEliminarAbrazos.
Un protagonista común (me encantó tu telófono en tamaño XL ;) y muchas historias de uno y otro lado.
ResponderEliminarPegar el gran salto, te acordás? es lo que se espera.
Un fuerte abrazo
Cualquiera de los tres valdría como micro relato, o desarrollados como parte de una novela, donde quizás los tres teléfonos se encuentren. Felicidades
ResponderEliminarpara que buscar en uno u otro lugar cuando la vida misma nos aporta, nos suministra tanto. Buenos micros, no hacen falta más palabras. Gracias por participar. Besos
ResponderEliminarFijate, yo rompiendome la cabeza este jueves para traer una historia, cuando tú has ido más listo y nos has traído tres. Tres aportaciones distintas que cada una podría ser más grande.
ResponderEliminarUn abrazo.
Tu mismo has explicado cada una de las situaciones. Ocurrirán a diario, miles de descubrimientos de infidelidades, desesperaciones en espera de una llamada o una noticia que no quisieras tener que oír nunca.
ResponderEliminarUn beso.
¿Qué es la vida? ¿Una sucesión de cosas encadenadas?. Sucesos que tu has ejemplarizado en tres llamadas telefónicas.
ResponderEliminarSeguramente si fuéramos solamente individuos "desconectados", nuestra vida sería eso: una sucesión de cosas encadenadas. Pero personalmente creo firmemente en la "conectividad" de TODO lo que vive, de TODO lo que existe: TODO esta unido y interactúa en una sinfonía eterna de acordes magistrales.
Un abrazo
ibso.
Muy buenos los tres micro Gastón, y como bien dicen arriba, podian convertirse en novela.
ResponderEliminarMe quedo dando vueltas a las reflexiones que los acompaña.
Un abrazo.
El llamado, aquel llamado, el gran llamado que la vida nos ofrece sonando aquel teléfono y a aveces quedándose en silencio y nosotros esperando impacientes a que la vida nos llame así derrepente... atendemos a aquel llamado que simplemente siempre nos sorprende
ResponderEliminarMe han gustado los tres, son estupendos, sencillos y reales...
ResponderEliminarSabes, yo muchas veces me paro a pensar en como una llamada de teléfono puede canbiar radicalmente tu vida, una cosa tan simple y cotidiana como esa puede hacer que tu vida cambie para bien o para mal...
Besos.
Me han gustado mucho tus tres relatos, Gastón, especialmente el primero porque teniendo al teléfono como protagonista, es la ausencia de llamada lo que dota a tu relato de toda su potencia.
ResponderEliminarUn abrazo.
El telefóno siempre sorpresivo, nos trae buenas y nefastas noticias, pero a fin de cuentas nos acerca a las voces de quinees amamos.
ResponderEliminarAl igual que J.Carlos, me quedo con el primero.
Un beso.
Muy bueno tu relato.
ResponderEliminarGracias por tu visita y dejar tu huella.
Un beso y buenas noches
me gusta como escribís.
ResponderEliminarring... ring...!