En el patio de casa,
allí en el infinito espacio negro azabache
ella despacio da la vuelta
ocultandose otra vez.
Y algunos alunados temen
que no regrese esa luz...
Yo fascinado, en el patio de casa
hago un festín de palabras a ella.
Allí lejos el interrputor del día en off
nadie lo alcanza sin imaginación.
La ciudad a oscuras esconde
pequeñas historias de amor.
La luna en el cielo negro dela noche...la ciudad se nos abre en otra perspectiva,apenas con su silueta, también en negro...
ResponderEliminarHermoso.
un abrazo!
No importa si es en el patio o en la orilla del mar. Ella nos seleniza, nos vuelve lunáticos, nos embruja ¿Qué tendrá esa luz tan lejana para que nos embobe, si es piedra y tierra inerte, que sólo refleja lo que le dan porque nada propio tiene?
ResponderEliminarBesito, compañero, y que no se me olvide el café!