Se sentó a interpretar
Aquellas partituras
Callado, paciente, atento...
Ante tanta gente que lo fue a escuchar
Dando gracias a esas alturas,
Olvidándose si el tiempo transcurría rápido o lento.
Demasiado tiempo busco en su inventario
Encontrando la música que lo llevó hasta Rosario.
Fortuna de música, acaudalada fuente de presagios,
Oyentes transcurriendo de silla en silla...
Cae el telón, la orquesta termina su adagio
Otra vez volverán... su música suena alejado en las millas.

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