"Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todos los demás, en número infinito, a premiarlo o a castigarlo. Más razonable me parece la rueda de ciertas religiones de Indostán; en esa rueda, que no tiene principio ni fin, cada vida es efecto de la anterior y engendra la siguiente, pero ninguna determina el conjunto..."
J.L.Borges. Del cuento "El inmortal".

ahhhhhhhhh se me borró el coment!...decía que este precisamente ha sido el tema que siempre atrajo a este verdadero inmortal, JLB.
ResponderEliminarAdemás, el hecho se saber nuestra propia finitud, es lo que nos hace humanos.
Un abrazo.
Muy acertada la apreciación del sentido de nuestra mortalidad. Tu relato me hace pensar que los colectivos monoteístas creen en una inmortalidad en el "mas allá" y las politeístas se inclinan más por las reencarnaciones seriadas en este mundo.
ResponderEliminarUn abrazo
neo sin dudas es un maestro, y como tal no podría decirle más que "gracias" por enseñarnos la virtud que lo destaca para explicar y darnos curiosidad... es fantástico Borges, siempre me sorprende.
ResponderEliminarManu... nos deja pensando, como dice neo, sobre la finitud... por más que esta esté más allá o más acá... mi placer, es no cerrar las puertas a nada... no soy ni creyente ni ateo... simplemente un observador. Y me gustan esta clase de enigmas, y sobre todo cuando leo cosas, como esta de borges, que me hace pensar mucho más sobre el tema! un saludo!