El diablo, me dijeron alguna vez
era el ángel más hermoso de todos:
es quien viste con elegancia, quien enseguida te comprende
y está cuando más lo necesitas.
Pero eso sólamente, me dijeron alguna vez,
sirve como camuflaje al gran mal.
A cambio de tu alma ofrecía
mil placeres, como si se alimentara de éstas.
De alguna forma, el diablo pareció ganar
si en el mundo existen más atrocidades que nunca.
Épocas donde el miedo es factor común
en cada lado que habites.
Me pregunto si ninguno de ustedes tiene alma
y responderlo no tiene sentido.
Los juguetes del diablo son eficaces,
y así nos entretenemos de por vida.
Estudiando religión la vida parecía que iba a encajar
como una pieza de rompecabezas.
Todos eran buenos, nadie hacía mal
y lo único importante era amar.
El juguete del diablo fue la duda
que el hombre nunca pudo responder.
¿Más allá de todo esto,
podría tener más poder?
Y nadie jamás se interesó en el más allá,
en el más acá tampoco.
Juntaron poder, se alimentaron con la gula burocrática
hicieron imperios de palabras, imposibles de entender,
juntaron fuerzas para armar un entramado de posibles catástrofes,
que suceden día a día sin darnos cuenta.
Los juguetes del diablo se repartieron a sus mejores sucesores,
y los de Dios, quién sabe dónde.
Sólo deseo detener aquel regalo que me brindó cuando era chico,
pero sin querer sigo escribiendo con la pluma
que tanto hizo a su Dios creador.
A pequeña escala, voy a poner una imagen que me ha venido a la cabeza al leer tu entrada. Hace años vi una película española antigua y hubo una escena que me dejó trastocada.
ResponderEliminarSe trataba de un banquero que a lo largo del film se arruina pero remonta rápidamente.
La escena: En el banco (años 60 en España) trabaja un hombre, ya anciano casi y con una esposa enferma, de portero, botones, recadero, etc., durante toda su vida. Trabajó ya para el padre del dueño actual del banco y conoce a la familia. Les trata de don y casi les hace reverencias cuando pasan por su lado. La imagen que nos da es de que casi los ve como divinidades inalcanzables e inaccesibles. El joven dueño, elegante y altanero, le saluda cada mañana con una distancia que pretende ocultar una consideración al anciano por sus años de dedicación:
- "Buenos días, Manuel ¿Qué tal la mujer?".
- "Bien, DON Pedro, vamos tirando."
Así cada día. La mujer del anciano muere y el pide un día de permiso para ir a su funeral. El dueño del banco, ya enterado de su petición, pasa por su lado, le pone una mano en el hombro y le dice: "Manuel, siento la pérdida pero mañana tenemos mucho trabajo. NO puede ser."
Ahora viene lo que me impactó. El hombre entiende que le nieguen el día libre porque casi es una decisión divina y se alegra como un niño porque el banquero le ha tocado el hombro y eso, es el no va más de la confianza, amistad y cariño que una divinidad como esa le podía demostrar. Acaba la película con la sonrisa del anciano emocionado.
El diablo y el mortal.
Besos.
La verdad...ahora me impacto a mí... tenés razón. Que imagen se me vino a la cabeza!
ResponderEliminarYo creo que en cuanto a una persona que representó muy bien el papel de diablo creo que fue en una película de Stephen King "La tormenta del siglo". Es una película que dura 6 horas, pero la persona que es el diablo tiene una cosa especial.
que tengas un lindo día. Por acá estoy pasado de agua, porque llueve de una forma increíble. Por mi calle pasa un río de agua!
Beso, me fui en bote
Ostras, es verdad. He visto las noticias de hoy con ciudades de Argentina prácticamente inundadas. Estáis bien?
ResponderEliminarHoy nosotros tenemos sol pero viento muy frío. Durante la semana casi saco la barca y los remos!!!
Un abrazo y cuidado.
Si, por suerte en mi ciudad bien, porque vivo en Mar del Plata, pero en Buenos Aires es una inundación cada vez que llueve, porque no se limpian los desagues de la ciudad...como siempre los políticos ahorran en cosas que son necesarias para todos... Es una pena!
ResponderEliminarun beso