Recorrí el misterio
me apego al deseo,
busqué en la turbulencia,
desaparecí varios instantes en mi vida.
El juego fue simple:
pensaba y pensaba,
lo hermoso y divino
que era torturarme pensando en mi cielo.
Preguntame si quieres que me detenga
un instante a pensar en nosotros.
La verdad es que un instante puede ser muy pequeño,
pero podría pensarlo. Y olvidarlo.
Tengo tremendas ganas de invadir mi olvido
y buscar allí a todos mis testigos.
Que la condena es grande y dulce y amargo el castigo.
No tengo memoria para recordar tu...
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