Me contaron un cuento pequeño, sin sentido.
Después me dijeron que tenía moraleja, no la entendí.
No me acuerdo el cuento, era pequeño,
la vida no tenía sentido en aquel entonces.
¿O lo tenía y yo hacía caso omiso al asunto? ¿De qué manera podía entender aquello?
Todo explotaba, todo parece nebuloso cuando trato de recordarlo.
No sé si existió mi pasado o si el pasado es lo eterno
lo eterno que nunca cambia, que queda estático, pero de donde sacamos el jugo de la experiencia.
¿Será eso lo que me inspira hoy? ¿Me inspirará mañana?
La historia tiene dos caras, como una moneda,
yo prefiero caer de canto y no inclinarme hacia un costado,
prefiero comprender lo que este punto de vista me proporciona,
hasta que llegue el día de entenderlo todo, o de olvidarlo.
Te parece simple a vos, a mí no tanto.
Tantos año en lo mismo, cambiando como un camaleón,
viviendo día a día.
La sensación ha cambiado. Al final nadie sale vivo de la estupidez.
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