A pesar del tiempo, de mis mañas para decir
lo que con palabras parece una verdad inequívoca, irremediable,
hoy me siento cansado de pensar en la solución de mis pesares,
abrumado de la necesidad constante y caprichosa de sentirme entero todo el tiempo.
A veces, con el pesar del tiempo,
me siento dichoso de estar sentado escribiendo,
cuando toda la máquina está funcionando a mis espaldas,
sin preguntarme lo que pienso o quiero.
Entonces, mi burbuja protectora, me envuelve en la paz cotidiana de la soledad.
Sopla el viento que vuela todo lo que encuentra su paso
y yo en mi burbuja disfruto volar,
mientras no se pinche, podré vivir y disfrutar.
La constante necesidad de la gente, buscando la solución a sus problemas,
Yendo y viniendo de aquí para allá, entre terapeutas, médicos
recetas, sueldos sin cobrar, boletas a pagar,
con la mochila llena de cosas, sin tiempo para navegar.
En lo que digo no hay una expresión callada,
pero somos envases no retornables.
Una vez vacíos no hay vuelta atrás.
Lo peor sería llenar el envase con nosotros dentro y cerrarlo para no salir más.
Esa es la sensación de sentirse ahogado en penas,
de mirar hacia otro lugar, añorar lo que otros tienen
mientras uno se muerde la lengua
ya que no hay lengua, en esos momentos, que nos permita expresar
la ira descontrolada del sufrimiento repentino, casi dañino y mortal
que nos genera tanta eterna lucha para morir sin acabar.
Y a pesar del tiempo y de mis mañas para decir las cosas,
o lo que con palabras parezco decir acerca de la verdad inequívoca e irremediable
hoy me siento aliviado de mis pesares,
distendido de la necesidad constante y caprichosa de ser entero.
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