Hay tantas veces que bajamos los brazos.
Pensando que todo va a salir mal,
si vivir tiene sentido,
si olvidar es mejor que recordar.
Siempre sentir y caminar
subir y llegar es más sano
que dejarse comer por el sillón,
la cama y la tv.
Llegar a la cima, tocar el cielo
sentir el aire puro y sentirse lleno
es llegar al corazón mismo
de nosotros.
Un pequeño logro, una hazaña
un acertijo y una respuesta.
No hay nada más complejo de explicar
que la sensación de llegar a sentirse libre.
Pero si de algo sirve un foto
creo que es para observar el momento
de aquella vez y de la próxima
en que nos encontremos viviendo la libertad.
No hace falta más que ser nosotros mismos.
Llegar cansados del camino implica
que hemos hecho hasta lo imposible
para conocerlo todo y no lo contrario.
Desde acá, princesa de las sensaciones
te dejo un simple deseo.
Regresar a los brazos del eterno cielo
para rozar el agua cálida de un llanto eterno.
La soledad cuando se apodera de la gloria
no opaca al hombre.
Simplemente lo condena a seguir su camino,
más atento y seguro de sí mismo.
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