¿A dónde iré con tanta carga, con tanta desorientación,
sin tus cálidos abrazos de verano?
¿Por qué siempre surge una nueva esperanza que termina
convirtiéndose en deseo y así durante años permanece
inmóvil como cuando somos niños y nuestra inocencia
es lo único que tenemos?
Eres lo único a lo que me aferro, porque en ti confío, porque
a mí el amor me hace grande y eterno.
Porque cuando tengo deseos, los cumplo, porque aún sueño, porque
a mí tu presencia me hace rosa sin espinas, me hace alondra
y frágil gota.
Porque tu amor es único, tiemblo, trueno, florezco, renazco,
brillo y a veces canto y bailo como una brisa tierna
sobre los verdes prados.
Así te he visto y te he conquistado, con la luna y el sol,
con el mundo y las galaxias.
¿Has sentido mi ausencia fuera de tu cuerpo, lejos de
tu alma e infinitamente cerca de tu corazón?
Yo supe criarte como yo quise, con libertad, con amor
y esperanza, con sueños y regalos y con un mundo
distinto.
Yo, como ningún otro, supe, que sin ti el mundo sería
terrible, sería huérfano, sería...vacío.
Tú, como nadie, me has convencido de que tu presencia
es creencia pura.
Tú, debes criarte como te he enseñado, tú debes ser la
abeja que mientras vuele sea dulce como la miel y el mar,
dulce como sólo tú sabes ser...
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