Descalza y en paz se sacó las sandalias
y la planta de los pies se enfrió al pisar la arena mojada
mientras el susurro del mar mitigaba plegarias
que en vano salían de la soledad que la enamoraba.
Se acostó allí, no importaba el frío,
y las olas la mojaban ida y vuelta.
Los caracoles se enredaban en su pelo, como cangrejos de río
a la carnada de alguna línea por allí suelta.
Dejo que sus manos la levantaran
dejo de hacer lo que nunca quiso en un comienzo...
ahora dijo que quienes la amaran
entrarían por un estrecho callejón... yo ni lo pienso.
Encuentro el aprisionado hueco de tu salvación
y allí mismo me ignoras sin maldad...
Escapo con suerte sin tu canción
la que cantas por la playa en soledad...
y la planta de los pies se enfrió al pisar la arena mojada
mientras el susurro del mar mitigaba plegarias
que en vano salían de la soledad que la enamoraba.
Se acostó allí, no importaba el frío,
y las olas la mojaban ida y vuelta.
Los caracoles se enredaban en su pelo, como cangrejos de río
a la carnada de alguna línea por allí suelta.
Dejo que sus manos la levantaran
dejo de hacer lo que nunca quiso en un comienzo...
ahora dijo que quienes la amaran
entrarían por un estrecho callejón... yo ni lo pienso.
Encuentro el aprisionado hueco de tu salvación
y allí mismo me ignoras sin maldad...
Escapo con suerte sin tu canción
la que cantas por la playa en soledad...
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