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miércoles, 18 de julio de 2012

Este jueves un relato: LA CURIOSIDAD





Eran dos amigos, que luego se hicieron conocidos y más tarde se olvidaron de sus rostros. Se conocieron una noche... cuando eran chicos... eran vecinos y allí se iniciaron.

Éric estaba lleno de intrigas. Fue el primero de los dos en descubrir los mitos del ratón perez, de la navidad falsa, de los paganos y de Dios. Se hizo ateo al comenzar a entender los libros. Eso pasa cuando uno curiosea en el saber. O lo que parece ser "el saber". Al crecer, comenzó a entender más cosas. Primero en su clase, único hijo en su familia, comenzó a pensar en sus sueños. Los hizo tangibles y comenzó a perseguirlos por el resto de su vida. Era su motor de búsqueda. Eso mantenía su corazón latiendo. La intriga, la curiosidad por las cosas. Se obsesionaba con todo. Nunca conoció al amor de su vida ya que su mente estaba atrapada allí, sin poder salir. Su vida transcurría desde la universidad hasta las bibliotecas que quedaban abiertas durante toda la noche. Durante el día, el café y los libros en su librería preferida eran un clásico. Se hizo viejo y poseedor de un gran saber. Vivió solo pero algunos afirman que era feliz así. Conversaciones elocuentes sin salirse de lugar. Un verdadero caballero. Algunos pensaban que era soberbio y no trataba con igualdad a las personas que sentían de forma diferente y que eran, en todos los casos, más ignorantes que él en cuanto al saber. Concurría a talleres literarios, leía alrededor de dos y tres diarios por día. El placer del conocimiento no tenía límites. Sabía todo, historia, geografía, filosofía... su mente era un libro abierto. Un tiempo se había dedicado a ser profesor particular, pero no era lo suyo. Los chicos tenían la mente en otras cosas que jamás a él le habían interesado. Fútbol, deportes, salidas a los boliches. Después otros tantos tenían en cada mano un telefono celular, amantes de la tecnología. Éric hacía todo lo posible por vivir como sentía que era su vida y su época mental. Era un retrógrado. Su casa estaba repleta de antiguedades, objetos que para él tenían un apreciado valor. Sobre todo su biblioteca personal con primeras ediciones. Libros antiguos que manualmente restauraba los fines de semana por pura diversión. Tenía un libro con recortes de noticias importantes que estaban unidas. Ataba cabos donde nadie más veía. 

Pero allí, lejos de su vida, el otro camino lo conoció su olvidado amigo Frank. Aquel día en que se iniciaron y partieron por caminos distintos, él se quedó impactado con su sentir. Cuando destaparon la botella de vodka de su padre que habían robado a escondidas una noche... él no quiso dejar de sentir ese placer. No se interesaba por aprender en el colegio. Su vida necesitaba alimentar el placer de la adicción. La curiosidad estaba en otro lado. Aprender de aquello que, sin embargo, el llamaba estupidez. ¿Acaso prefería vivir como Éric? No. Claramente no. Éric no sabía lo que se perdía. El amor de una noche, el placer de los vicios antiguos, el conocimiento de la calle, de la noche, de los mambos mentales... ¿Cómo iba a aprender Éric todo eso de los libros? Podía saber cómo se desencadenaban las reacciones químicas, pero jamás iba a sentirlo en carne propia. El alcohol transformándolo a cada trago, relajándolo para sentir su yo tan interno, quitando la máscara que parecía envolverlo. Después disfrutando de un cigarrillo, acompañado por la cerveza. Los años lo convencieron de que los prejuicios sociales no debían imponerse en ninguna persona; así se liberó y probó la marihuana en grandes cantidades. Sentía renacer su vida, le encontraba sentido a todo y era un filósofo vagabundo. Amaba estar en armonía, reflexionando sobre la vida y sintiendo a cada paso todo lo que había que sentir. Muchas veces, no cabe duda, sentía un gran dolor, un vacío existencial producto de sentirse solo con tantos mambos en la mente. Tantas fantasía llevadas a cabo en la realidad eran imposibleS de comunicarse a las demás personas que vivían encerradas en una mente diferente a la suya. Entonces también probó la cocaína. No le gustó la sensación de permanecer despierto y tan rígido. Siguió con el vino y el cigarrillo y la marihuana que había comenzado a cultivarla en su propia casa, cuidando una planta que parecía ser tan peligrosa como la manzana que Eva conoció. Un día, con amistades diferentes, consiguió la pepa... el pequeño cartón con doble gota de LSD. El ácido fue... conocer a Dios en persona. Llegó a ver lo que sus ojos no le permitían ver en el estado normal. Probó los hongos, los tés de floripondio, el san pedro de los cuatro vientos, el peyote y quién sabe qué más. Tenía tanto conocimiento y tanta vivencia al respecto que hablar con él era una maravilla. Su sentir y su humildad brillaban ante cualquier persona que pudiera comprenderlo. Para el resto, era tan sólo un drogadicto más que no tenía intenciones de cambiar nada.

La curiosidad, fue para ellos, el único camino de la separación. No podrían haber convivido juntos, porque los ambientes a frecuentar de por sí eran distintos. La curiosidad fue el mal que los atormentó. Fue su vicio. Porque no hay advertencias como "prohibido curiosear. hágalo con precaución". La curiosidad fue el punto de separación. 



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18 comentarios:

  1. Qué bueno Gastón!
    Curiosidades bien distintas pero a los dos amigos les pudo su curiosidad, quizá en el término medio esté la virtud no?
    Gracias por participar, que ya sé que estás de lo más ocupado y buen viaje.
    Un beso

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  2. Cada cual con su mala o maligna curiosidad. Querer probar de todo tiene sus riesgos y necesita control. Mejor me quedo con la curiosidad intelectual aunque también tiene sus riesgos...

    Beso y cafelito.

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  3. Me gustaría conversar y abrir mi corazón y mi dudas frente a ese personaje. Me gustó: "Su sentir y su humildad brillaban ante cualquier persona que pudiera comprenderlo."

    Pues eso... me gustaría verlo cara a cara y hablar con él. Esa sería mi curiosidad hoy frente a él.

    Besos y buen jueves!!!!

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  4. Experimentó en su propia piel todas las curiosidades para destruirse poco a poco. ¿Eligió o fue lo que le toco en suerte? A veces la curiosidad del otro, es la que nos abisma.
    Un beso

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  5. Obsesionarse por algo es lo peor. Tanto uno como otro yo creo que se sentirían solos, no hay persona que se pueda obsesionar tanto, ¿oh si? no sé; pero yo creo que la cabeza al final se va a un mundo inventado que no tiene nada que ver con la realidad.
    Muy bien planteados los dos personajes
    Un abrazo

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  6. ¿Habrá leyes o recetas que circunscriban la capacidad de curiosear nuevas perspectivas? Serán justificados los límites que nos imponemos? ¿serán insalvables las diferencias entre los erics y los franks?
    Una serie de incógnitas que merecen intentar -al menos- ser dilucidadas!
    Un abrazo Gastón!
    =)

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  7. El relato respira una tristeza y una aceptación de la vida solitaqria que asusta. Buen trabajo

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  8. Dos maneras tan contrarias de abrir las puertas hacia el conocimiento, porque ambos llegaron a conocer al dedillo sus particulares temas, partir de sus vivencias. Seguro que sus mundos no eran compatibles, ni siquiera comprensibles el de uno para el otro. Pero en la vida se nos plantean caminos y cada quien es el responsable de dar los pasos que da y elegir el destino a seguir... Muy buen relato Gastón, que centra la curiosidad desde aspectos bien distintos y nos hace a la vez reflexionar, lo difícil que puede ser para algunos, hallar los términos medio.
    Un beso:
    Gaby*

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  9. Dos maneras distintas de una misma moneda llamada curiosidad. Y si, se debería tener un prospecto con las indicaciones y con las advertencias, ante de comenzar cualquier inquietud, pero de eso también se compone la vida, la curiosidad vive adentro nuestro, depende de como la llevemos a cabo estarán sus resultados. Nadie tiene derecho a juzgarlo, son experiencias. Quien sabe donde esta la verdad y lo que realmente es bueno. Todos tenemos también algo de perverso en la misma incitación de curiosear.

    Excelente texto.
    Un abrazo Gastón.

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  10. Hay en tus dos trayectorias vitales, bajo mi punto de vista una carencia fundamental. Ambas están regidas por la curiosidad, pero ninguna de ellas parece haber tenido en cuenta la experiencia acumulada por los que con anterioridad a ellos han recorrido esos caminos. Cosas que están suficientemente contractadas como para darles la conformidad que merecen,como el peligro de ahondar en el camino de la droga o el aislamiento social no deseable de aquel que sólo vive para la ciencia. Otra vida es posible en ambos casos.
    Un fuerte abrazo.

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  11. Me gustaría saber qué lleva a una persona a curiosear y fisgonear con las drogas, buscando un placer inmediato y otra a mostrar un recelo y sospecha sobre todo lo que se salga de su cotidianidad; tal vez, también haya alguna predisposición genética, pero lo que está claro es que E. y F. intentaban resolver sus dudas, averiguando cada uno en su mundo particular.

    Una visión diferente de la curiosidad.

    Un saludo

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  12. Creo que la curiosidad es el origen de ambos, pero el resto es pura rutina y estaban destinados a vivir de esta forma (al límite o al margen), la curiosidad los estimuló pero luego desapareció. El hombre de las drogas (Dionisíaco) se puede decir mucho pero el personaje que representaría al ser apolíneo, me produce un poco de rechazo, en especial que no pueda compartir sus conocimientos con otros, es solo una gran memoria que almacena... Muy buen aporte Gastón

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  13. Dos caminos distintos para encontrar un mismo final, la soledad. Tanta curiosidad no les llevó a nada, eso es lo que veo. Dos vidas vividas de forma solitaria y triste. Dos formas de vivir al límite, tal vez lo dificil es encontrar el punto medio, tal vez sea eso.
    Un abrazo Gastón.

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  14. La verdad me da curiosidad y quisiera tener una buena conversación con uno y con el otro, porque de una forma u otra son dos personas que hicieron lo que quisieron, y estoy segura que si fueran reales deben ser re interesantes para conocer.
    Lo penoso es que esa curiosidad diferente del otro los haya separado. Hubiese estado bueno que cada uno compartiera algo suyo y cambiaran experiencias.
    Me gustó mucho Gastón.
    Un besote.

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  15. Ambos curiosos, ambos llevaron su curiosidad al límite. Una, dañina, le hasta límites de degradación insospechados, al otro le llevó a la más absoluta soledad. Creo que ambos equivocaron la idea de que el conocimiento se llega a adquirir a través de una profunda curiosidad. En la mesura, como en todo, está el auténtico camino, vivirlo todo pero sin que se llegue a apoderar de la persona de una manera obsesiva.

    Muy buen relato Gastón, invita a reflexionar, y eso siempre es bueno.

    Un abrazo

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  16. Fantástico, Gastón, un relato magnifico. Dos versiones del uso de la curiosidad, aunque esos dos extremos son los dos malos, uno por perderse la vida y el otro por desaprovecharla.
    Un abrazo

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  17. Uuuuff!!!
    vaya, vaya amigo muy buen relato...
    y es así como la curiosidad nos puede llevar por distintos y muy diferentes caminos en realidad no lo había pensado así, y en realidad es muy cierto y como suele suceder... me ha encantado, me ha hecho pensar y reflexionar tu gran relato de lo que sucede a diario. Muchas gracias amigo FELICITACIONES !!!

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  18. Me gustó mucho Gastón, como construyes de principio a fin esas vidas paralelas y tan distintas en su destino. Están fantásticamente llevadas hacia el desenlace. Pensar que siempre se pondera la curiosidad como algo positivo, yo creo que mas bien es neutra, será buena o mala depende de las circunstancias que la acompañan.
    Felicitaciones por tan buen enfoque!
    Besito

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