(foto de Gastón D. Avale, Bahía Blanca)
Después de verte en los ojos
mientras la luna resplandecía como una medalla
supe que te tuve para siempre (hasta el infinito punto rojo)
como el amor, de esos que en los árboles se tallan.
Cuando se hacen contrastes con la sombra
en la noche en que todo es mágico
vuelo con tus besos, como la alondra,
y dejo atrás los días de recuerdos trágicos.
Si el camino es sinuoso o imperfecto
y aunque las lágrimas se conviertan en sal
sé que hay un camino correcto
para sentir que no hay nada que pueda salir mal.
Y te veo... en la luna, en la sombra, en donde quiero
te siento, profunda como la sombra entre los sauces.
Siento un ahogo infinito cuando me desespero
nadando contra la corriente de un río sin cauce.
Ah... y te quiero escuchar, te quiero entender,
te quiero a pesar de que mi vida se derrumbe...
quiero oir las palabras para encender
la verdad de todo, aunque este sea un problema que no me incumbe.
La fuerza de los sentimientos le ganan a la razón
el impulso aunque sea fuerte
sabrá calmarse con la decisión
que está librada a la suerte.
Y espero... y los días pasan sin que hables
y yo me estoy retorciendo
como un gusano aplastado, enredado entre los cables
mientras tu silencio de mí se sigue riendo.
Son para siempre las cosas que suceden
fugazmente o que duran un poco o mucho más...
y hay corazones que no ceden
ni un poquito de paz.
Después de verte en los ojos
mientras la luna resplandecía como una medalla
supe que te tuve para siempre (hasta el infinito punto rojo)
como el amor, de esos que en los árboles se tallan.
Cuando se hacen contrastes con la sombra
en la noche en que todo es mágico
vuelo con tus besos, como la alondra,
y dejo atrás los días de recuerdos trágicos.
Si el camino es sinuoso o imperfecto
y aunque las lágrimas se conviertan en sal
sé que hay un camino correcto
para sentir que no hay nada que pueda salir mal.
Y te veo... en la luna, en la sombra, en donde quiero
te siento, profunda como la sombra entre los sauces.
Siento un ahogo infinito cuando me desespero
nadando contra la corriente de un río sin cauce.
Ah... y te quiero escuchar, te quiero entender,
te quiero a pesar de que mi vida se derrumbe...
quiero oir las palabras para encender
la verdad de todo, aunque este sea un problema que no me incumbe.
La fuerza de los sentimientos le ganan a la razón
el impulso aunque sea fuerte
sabrá calmarse con la decisión
que está librada a la suerte.
Y espero... y los días pasan sin que hables
y yo me estoy retorciendo
como un gusano aplastado, enredado entre los cables
mientras tu silencio de mí se sigue riendo.
Son para siempre las cosas que suceden
fugazmente o que duran un poco o mucho más...
y hay corazones que no ceden
ni un poquito de paz.
Qué bello poema Gastón! Esa resplandeciente luna que fotografiaste acompaña espléndidamente tus palabras, o es al revés? Como sea, la conjunción es un encanto.
ResponderEliminarUn beso al vuelo, que atraviesa la luna encendida:
Gaby*
bueno, en realidad el ambiente era inspirador, no voy a mentir... llegué con ganas de escribir todo esto y salió.. jeje.... un beso!
EliminarGastón, me han gustado estos versos...
ResponderEliminar"Y espero... y los días pasan sin que hables
y yo me estoy retorciendo
como un gusano aplastado, enredado entre los cables
mientras tu silencio de mí se sigue riendo".
un beso
maite
y sí... por suerte el silencio ya dejó de reirse :D ahora me río yo... el que ríe último... no?
Eliminarbesos!
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