Amor
Terapia
Comer bien
Mirar 20 minutos el mar una vez al día.
Jugar
Hablar y saber decir
Degustar y afinar el paladar
Contemplar el paisaje marino.
A la playa le hice un castillo con mis manos.
Le hice mensajes que se borraron con las olas.
Le presté mi atención y me devolvió paz.
Siempre fue así.
A la playa regreso cuando necesito aflojar mis penas
Pescar, descansar, matear, charlar, re-accionar...
Venimos del mar y su sonido primigenio
nos devuelve historia de inconciente colectivo.
Una lista simple me escribiste,
así de simple es tu vida...
amor, terapia, comer bien
y mirar 20 minutos el mar todos los días.
Yo sigo tu consejo
y me va bien, gracias.
¿A quién le escribo estas palabras
si no hay más nada?
Ya...
está bien...
Los castillos de arena
pronto se derrumban.
Allí, descansemos al sol
o miremos la luna y las estrellas...
allí, el mar, nos arrulla plácidamente
con su silencioso y calmo sssssshhhhh de ida y vuelta.
ACÁ DEJO EL COMENTARIO DE GUS:

Amigo Gastón, pues sí, eso el la playa o mejor dicho, la mar.
ResponderEliminarSiento muy parecido, ese ir y venir constante, esa calma arrullo, ese vientre inmenso, materno.
Besitos con espumitas atlánticas.
Y nos deja como nuevos, con las pilas cargadas para una buena temporada. Su calma nos envuelve y nos da vida. Lástima que yo no tenga mar...
ResponderEliminarUn beso
En mis peores momentos vitales, momentos realmente angustiosos, siempre he acudido a él. El mar, la mar... un largo paseo, fuera invierno o verano, sintiendo el rumor de las olas siempre me ha despejado la mente. Un remedio infalible.
ResponderEliminarBesito.
Sabía yo que ibas a saber encaramarte a la propuesta de este jueves con gracia, poesía y entusiasmo!...no podía ser de otra manera, viviendo donde vivís!jejejeje
ResponderEliminarHa sido un placer, Gastón, andar de tu mano por la playa, contemplando el mar y haciendo castillos en la arena de tus palabras!
Un abrazo!
una invitación terapéutica, por cierto, saludos fraternales
ResponderEliminarSiii!!! en el mar se encuentran muchas respuestas, sin duda provenimos de sus profundidades.
ResponderEliminarPor eso cuando nos acercamos un caracol al oìdo el alma goza!
abrazos. Gatòn.
creo que no se te olvidó nada de lo que la playa te puede dar y vos a ella.
ResponderEliminarQue verdad eso de que "venimos del mar y su sonido primigenio".
Buenísimo!
Gato!!! Hermosas palabras para el mar tan anhelado por nosotros!!! :0) Me ha encantado el tema de este jueves y que pude escribir!!! je Besotes!!! Me encanto tu relato!!!
ResponderEliminarMuy bonitavisión del mar, uno de esos pequeños y grandes placeres que tenemos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Que bueno que tengas el mar cerquita. Ahí al alcance de la mano, cuando se necesita el alimento, el aliento para seguir viviendo. Que envidia Gastón!
ResponderEliminarBuenos Aires es una ciudad que le da la espalda al rio, como se dice.
Hermosas tus palabras.
Besito
La mejor medicina para mi alma, lugar delicioso para perderser, como me pierdo entre esas letras que dibujaste hoy, Gastón todo un universo compartido.
ResponderEliminarUn abrazo.
Esos veinte minutos frente al mar, sintiendo una extraña llamada, mirando dentro, cantando con su arrullo, mojandose de sal los labios....y no sigo, no sigo.
ResponderEliminarUn beso
a todos, gracias por sus palabras! creo que sólo puedo agradecerles por venir un ratito a leerme! nos vemos el próximo jueves.... o cuando gusten! besos a repartir!
ResponderEliminarMe apunto a tu playa Gaston. Yo estoy tambien en una pero la tuya es mas sublime, y sobre todo para compartirla contigo, eso seria lo mejor.
ResponderEliminarBesos
La mejor indicación. Sigo derechito hacia donde indican tus letras. Nos vemos por allí, vecino!!
ResponderEliminarBesos y abrazos
jeje...dale! no hay problema...vayan todos al mar! besitos!
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