En aquel entonces
las cosas se formaban
de otra forma.
El equipo se alineaba con once
Y uno a uno se calzaban
los zapatos por la horma.
Entonces todo continuó
al borde de sinceros abismos.
Los ojos se abrieron para todos los hombres.
Al fin y al cabo terminó
y las preguntas se hicieron silogismos
que hasta entonces no tenían nombres.
Dejó quieto allá en el vacío
dos pensamientos puros...
el amor y el odio...
entonces nada cambió para el,
que se confundía en su silla
mientras su sombra se encogía.
Muy bueno Gastón, te felicito, un abrazo para vos
ResponderEliminarbueno! gracias! un abrazo!!
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