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domingo, 5 de junio de 2011
incertidumbres
Hubo un momento para detenerlo todo, absolutamente todo. Hubo un tiempo para mejorar, para cambiar, para permanecer, para futurizar y quedar grabados para siempre. Oíd mortales, dice nuestro himno... y ese momento en vez de detenerse continuó....
Es que los mortales tienen esa misión, la de querer siempre permanecer, la necesidad de la inmortalidad, con lo cual nunca se detiene uno porque siempre vive cuando su obra, una obra que no fallece. Platón, Descartes, Fidias, el copión de Einstein, el alienígena de Freud... se detuvieron y detuvieron con sus planteamientos el conocimiento; otros tomaron el relevo.
- "Tú. Oye, mortal"... - "¿Qué quieres?" - "Que te mueras y que no mueras nunca" - "Y eso, cómo se hace?" - "Falleciendo sin fallecer"
Tal vez siempre sea momento para mejorar y permanecer...o por lo menos de intentarlo.
ResponderEliminarabrazos!
Es que los mortales tienen esa misión, la de querer siempre permanecer, la necesidad de la inmortalidad, con lo cual nunca se detiene uno porque siempre vive cuando su obra, una obra que no fallece. Platón, Descartes, Fidias, el copión de Einstein, el alienígena de Freud... se detuvieron y detuvieron con sus planteamientos el conocimiento; otros tomaron el relevo.
ResponderEliminar- "Tú. Oye, mortal"...
- "¿Qué quieres?"
- "Que te mueras y que no mueras nunca"
- "Y eso, cómo se hace?"
- "Falleciendo sin fallecer"
Besito.
A la muerte llegaremos vivos, así que mientras, el himno, la canción, las certezas, los cambios, continuan.
ResponderEliminarBesitos.