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jueves, 12 de mayo de 2011

¿Cómo empezar?



¿Cómo empezar el camino
sin saber el verdadero destino?
¿Cómo animarse a andar
hacia un posible precipicio sin radar?
¿Cómo elegir algo sin poder volver 
atrás en el tiempo que no deja de correr?

El hombre está perdido si no sabe comenzar a reflexionar. Día a día se cansa de su rutina, la cual no imagina que puede cambiar. No se piensa en un lugar sino que fluye en el mismo... se abandona a merced de la decisión del resto. Y cuando piensa en la acción no hace nada. Sólo piensa, se queda rígido y estático. Entonces así ocupa un lugar en el mundo, como un engranaje, del cuál no puede salir. Ocupa un lugar en el cual se siente cómodo, de a poco las cosas se le dan, se organiza, responde de cierta manera, se relaciona, se cree feliz. Abundan tantos tipos como estos. Que sufren, que la pelean, que tienen relaciones complicadas de familia, que viven injusticias todos los días. Y no pueden reflexionar.
Cuando por un momento paran y vuelven al punto de origen, se dan cuenta de que ese lugar de ahora en más ES su lugar, no pueden cambiar eso. Es imposible, absolutamente imposible, salir del lugar que uno ocupa. Nunca dejaremos de ser hijos, padres, tíos, hermanos. Algo ficticio, pero de gran importancia. Si sufrimos tanto en ese lugar, si nuestras penas allí, crecen y crecen, nos decimos “tenemos que cambiar”… ¿Cambiar qué?
Aunque suene fatalista, la decisión que no tomaron antes ya ha sido tomada por otro, por lo tanto el camino que queda por recorrer esta lleno de peligros y decisiones que debemos comenzar a tomar para cambiar ese rumbo oscuro que quedó planteado allí en nuestro pasado. Al principio del camino.
¿Cambiar qué? Todo, no puede seguir así. Pero otra pregunta salta sobre los enunciados anteriores… ¿Estamos dispuestos a abandonar este lugar? Aquí, sufriendo y todo, estamos acostumbrados a saber responder de cierta forma a actuar según un ideal formado por “nosotros” mismos.
¿Estamos capacitados para afrontar las consecuencias? No sabremos responder a nuestros próximos nuevos impulsos y por lo tanto no podremos controlar como vayan a reaccionar los demas… ¿Estamos capacitados para afrontarlas? Decididamente nadie se atreve a correr el riesgo y quién lo hace se extraña del mundo, se pierde allí, se aisla y luego todos lo señalan como "el loco" "el anormal" "el diferente" "el otro" nada igual a uno mismo, pieza de esta maquinaria infernal repleta de palabras y significados, de teorías, de big bangs, Dios...
Nos quedamos cómodos, mediocres… ¿Cómo escapar? Sería una pregunta acertada, pero allí radica el centro de la utopía que ya viene de nuestros ancestros… la tan ansiada “libertad”, que bien conocemos como una cárcel sin rejas, como una pradera infinita donde todo se repite, donde esta cultura pop abunda en cada rincón de la inmediatez absoluta de la vida.

¿Y entonces?

Bueno, ahí está, la alternativa a la prisión momentánea es correrse un poco de lo cotidiano y volver recargado, correrse y volver al mismo lugar. Oscilar, como una onda en el espacio infinito, que atraviesa el vacío e impacta en un prisma formando un arco iris virtual. Allí, alternativa a todo, el lado oscuro de la luna, donde nadie nos ve, allí donde desaparecen las alternativas de un universo iluminado por la luz fluorescente de la maquinaria que se dirige hacia nosotros a toda velocidad y nos impacta, haciendo mil pedazos a ese ser natural que aún permanece sin gatear. Allí, donde los recuerdos abundan en la memoria y donde no hay más lugar, en esa saturación de colores en la paleta del pintor... allí está, la alternativa al origen de la pregunta ¿Cómo empezar?

3 comentarios:

  1. Hola, mucho tiempo sin comunicarnos...
    Siempre digo lo mismo, me repito, pero me viene al pelo volverte a decir que "SOMOS AFORTUNADOS". Reflexionamos, nos tomamos nuestro tiempo para decidir y actuamos, corremos riesgos y ganamos o perdemos.

    Muchos años hablando de la política, las acciones políticas y las barbaridades de lo que se supone que es una democracia (no soy demócrata porque no creo en la opinión de las mayorías, al menos aquí)... tomar las riendas cuesta, pensar cuesta, decidir es pesado y arriesgado.

    Tal vez seríamos más felices si no lo hiciéramos, la felicidad del tonto...

    Un abrazo.

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  2. Quizás la alternativa comience por dejarse llevar por lo que verdaderamente sentimos teorizando menos sobre los supuestos significados.Vivir puede ser más sencillo de lo que creemos imaginar.
    Un abrazo.

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  3. vero tus reflexiones son siempre una maravilla para mí... somos afortunados sin duda... la felicidad del tonto no es buena nunca... yo creo que sufriria sin las reflexiones! jeje besos


    neogeminis: creo lo mismo, vivir sería muy sencillo, si enseñamos, corrigiendo tu frase, a imaginar. besos!

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