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viernes, 14 de enero de 2011

Hombre Dócil

Tuvo placeres,
remedios caseros para el mal,
el corazón roto, té dulce y café molido para ella.

Un pensamiento inmaduro,
razones de chicos, infantiles...
y ella rumiaba cansancio.

Hombre dócil, frágil, domado...
ya su canción tuvo fin hace siglos
y hoy se cree un idiota valiente.

Hombre dócil sin conquistas,
carne podrida que se oxida,
hunde el pie en el fango sin dejar huellas.

Tuvo placeres,
el más grande:
morir.

6 comentarios:

  1. Un poema muy amargo, como el café de ella, pero decir que para más de uno el morir es un gran placer.

    Petó

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  2. Hombre gris, en definitiva!...claro que también son muchas las mujeres en esos trances!
    Hermoso y duro tu poema!

    un abrazo.

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  3. Te envie un correo para darte las pautas a seguir con lo que me pedias en mi blog.
    Primavera

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  4. Tenemos tres cosas en común Somos bloggers Mar del Plata y somos argentinos. te sigo desde Miami
    beso

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  5. Me hizo recordar a Natalio Ruiz... el hombrecito de sombrero gris...

    Te acordás?

    Abrazos Gastón.

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  6. Desapercibidos hombres y mujeres, nacen y mueren y no dejan ninguna huella... pero tampoco se preocupan o revolucionan para poder dejarla ¿carentes de espíritu? ¿sin valor, ansia o empuje?

    Tal vez, muertos ya antes de nacer... Quizá hubiera sido un placer conocerle, señor; si algo hubiera tenido que decir.

    Besito.

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