Pasó la tormenta, se despeja el cielo,
la lluvia, en pequeñas gotas,
quedaron suspendidas como un velo...
y sobre un costado tus embarradas botas.
La mañana me calmó, amanecer juntos los dos
abrazados, cálidos abrazos,
yendo de un lado hacia otro, los dos,
haciendo fuertes todos los lazos.
Pasó el día en que cualquier motivo era un pesar,
pasó la lluvia, y el sol comienza a asomar,
Pasó todo, y sin embargo,
este camino se hace corto cuando era largo.

Delicioso poema tras la lluvia, con sabor a abrazos y pieles, y el sol asomando.
ResponderEliminarEl tiempo pasa a su manera, depende de tantas cosas. Barro seco en la botas pasadas las horas.
Bello, Gastón.
Me gustó que saliera el sol... pero, metafóricamente hablando, yo limpiaría las botas de ese barro.
ResponderEliminarBesito.
natalia: gracias por tus palabras...la verdad que el tiempo es algo siempre raro y cambiante...varia segun estados de ánimo...cuando uno más disfruto más rápido...y cuando menos disfruta más lento....como una tortura...por eso el final! besos
ResponderEliminarvero: ¿Metafóricamente? mmm justamente el barro es algo que le da cierto toque de aventura....como escapada durante la noche, entre plazas corriendo a ver a su amado/a... y disfrutando el amanecer... besos!
igual...seamos honestos...después de los abrazos hay que limpiar eh! aja