ESTE FIN DE SEMANA, FELIZ HALLOBLOGWEEN. PASA POR LO DE TERESA PARA ASUSTARTE CON MÁS HISTORIAS: http://teresacameselle.blogspot.com/
Era de madugada, o ya muy tarde durante la noche, y el cielo estaba oscuro. Dos amigos deciden entrar al cementerio en busca del gran muerto, un hombre que durante toda su vida había asesinado chicos durante las fiestas de "Halloblogween" con un gran palo. Este por supuesto era un mito que se contaba y nadie creía en él. Caminaron lentamente por la entrada, agazapados para que el guardia de seguridad no los viera entrar mientras intentaban buscar respuestas al asunto. Las primeras tumbas no parecían ser de gente conocida, por lo tanto siguieron caminando. Caminaron sin hablar, en silencio absoluto, sus pisadas a veces los confundían y volteaban la cabeza sobre sus hombros pensando que este gran muerto los acechaba por detrás. Respiraban agitadamente pero sin hacer demasiado ruido. Por un momento uno de ellos desapareció y Hugo quedó solo caminando un rato largo. Al darse vuelta y ver que se hallaba solo en medio del cementerio comprendió que aquello no era un chiste, se sintió preso del pánico y comenzó a llorar... miraba hacia todos lados buscando a su amigo que parecía haber sido tragado por la oscuridad y caminaba hacia atrás lentamente. Tropezó con una tumba y cayó de espaldas y sin poder moverse vio que un gran hombre con un palo estaba parado frente a él. Vio que tenía a su amigo por el pescuezo en total silencio y pensó lo peor. Cuando se agachaba para agarrarlo el chico empezó a llorar y a gritar.
- Shhh caya niño! que si gritas me enfadó y morirás.
el niño dejó de gritar pero no podía dejar de llorar...
Así, conforme con su trabajo de "gran muerto", el guardia de seguridad los sacó con su garrote colgando en la cintura a ambos chicos con un buen susto de aquel cementerio al cual no volvieron nunca más.

Que gran trabajo realizan los guardias de seguridad, apenas los valoramos y estan ahí...incluso para vigilar a nuestros muertos.
ResponderEliminarMe ha gustado.
Un saludo
jod.....rrrrrrrrr con los puñeteros cementerios, buena historia y buen desenlace, me hace recordar los tiempos en los que siendo una cría,(cuando aún los chicos no llamaban mi atención ni yo se la llamaba a ellos, cuando aún teníamos la ingenuidad de ser niños)y nos gustaba ir a los cementerios (si no había luna mejor)y sentados entre las tumbas contábamos historias de miedo, que durante años me hicieron mirar bajo la cama antes de acostarme, no entiendo donde le encontrábamos el disfrute a esto. Buena historia Gastón. Un beso
ResponderEliminarAiiiins Gastón, ser guardia de seguridad de un cementerio parecía un trabajo reposado, tranquilo cual tumba porque los muertitos no suelen armar jaleos, sin embargo, me has demostrado que nooo, que los niños resultan más gamberros que los ladrones de tumbas en tiempos faraónicos.
ResponderEliminarSe lo tenían merecido los mocosos, te aplaudo y te felicito. Repose en paz el GRAN MUERTO palo en mano.
FIBONACCI: la verdad que sí...es como que a veces uno ni piensa que hay trabajo en un cementerio. Pero bueno, quien podría asustarte realmente en un cementerio si no es el guardia!? saludos!
ResponderEliminarMEDEA: jajaja... así que eras de las que iban a visitar al gran muerto...bueno, seguro hoy ni pisas uno verdad? la verdad que de chicos todo es un misterio. Nosotros nos metíamos en casas abandonadas, nos asustabamos como nunca!!! un beso
NATALIA: la verdad que sí...tienen su trabajo. Por lo menos en Argentina hubo una época donde el hambre podía más que cualquier cosa y durante las noches se robaban todo de los cementerios, placas de oro, de plata, de cobre...de lo que fuere... la verdad que increible... tiempos faraónicos en nuestros tiempos... pero nuestro gran muerto hoy se hizo presente!
BESOS!
Esque...tiene bemoles la cosa...
ResponderEliminarIr al cementerio por la noche...
Yo tengo miedo a pocas cosas, pero ésta...
No me extraña el susto... es que es para echar a correr de verdad.
Besitos
luna: creo que esa descripción te la voy a robar en algún momento...."tiene bemoles"...muy bien dicho! aunque en escala menor eeeh! besos
ResponderEliminarVaya, por una vez que esperaba que el hombre del palo culminase su fatal leyenda, va y viene el guardia de turno y me fastidia la carnicería.
ResponderEliminarMe has engañado, eso no vale.
Abrazos
ALFREDO: jajaja...y bueno, creo que, usando lógicas, los cuentos de terror son cuentos de niño...por lo tanto, nada de eso podría ser real, lo único real es la realidad que bajo suspenso los asusta...y en un cementerio nada nos puede asustar porque nada cobra vida, salvo el guardia que esté de turno que seguramente lo hace a propósito! jaja...saludo!
ResponderEliminarayyy estos chicos! quién les manda andar por ahí y a esas horas!...jjejeej qué paciencia la del guardia tener que lidiar con esos mocosos! jejejee
ResponderEliminarabrazos!!
Yo esperaba lo mismo que Alfredo... sangre y vísceras! jajajajja.
ResponderEliminarBuena lección para los crédulos que esperes un fantasma y te aparece el guardia de la porra!
Sí, sí... tú fíate, que te vas una noche al cementerio y sales con los cabellos blancos y la mirada perdida.
Tenebroso abrazo!
(CALLA)
Muy buen escarmiento para la osadía de estos dos jovencitos, que a los muertos hay que dejarlos "vivir" en paz.
ResponderEliminarUn abrazo.
Que buena historia, y me ha sorprendido el final...jajaja ya me esperaba a un fantasma un zombi y al final era el guardia de sgeuridada...jajaja, menos mal para esos chicos.
ResponderEliminarMe ha gustado
besitos
Joper yo que habia pensado ahora ya los entierra vivos a los pobres...y zas le das un cambio a la historia ,...genial muy buena...
ResponderEliminarPrimavera
A la entrada de todo tesoro hay una historia de miedo que hace de guardían..., por eso siempre me he preguntado ¿qué tesoro que guardan los cementerios?
ResponderEliminarUn saludo, Avale.
Me encanta los relatos de niños y cementerios, será porque de pequeña me tocó fantasear mucho mientras me madre ponía flores a mis abuelos, y yo trataba de distraer el miedo que se te sube a la espalda cuando el viento silba entre las cruces de piedras de los panteones.
ResponderEliminarBien por el guardia, acrecentando la fama del gran muerto, se libra de visitantes indeseados.
Buen relato.
Mientras leo tu relato estoy oyendo en la television que unos desalmados han destrozado un cementerio.... y digo yo....¿no seria posible que "el gran muerto" se diera una vueltecita por aqui y los pillara infraganti?
ResponderEliminarUN BESOOOOO
NEOGEMINIS: la verdad, hay que tener paciencia con los chicos! pero bueno, yo creo que el guardia tambien se divierte, sino ¿que haría tantas horas ahí? saludos!
ResponderEliminarvero: la verdad... era un cuento así, pero lo terminé de esas forma porque me daba gracia el final...a veces la realidad te espanta más que cualquier cuento besos!
ResponderEliminarpepe_: sin dudas! dejenlos tranquilos! que nada hacen más que reposar en su paz! saludo!
ResponderEliminarmaria jose moreno: bueno, la verdad, tuvieron suerte esos chicos de que se me haya ocurrido ese final...sino, pobrecitos! algunos me pidieron que tenga un final alternativo, con visceras y sangre...pero los dejo tranquilos por hoy!
ResponderEliminarun abrazo
primavera: bueno, menos mal que se sintió así...dejé suspenso para un final un poquito agradable! jeje
ResponderEliminarxoseanton: la verdad....¿cuál será? ahora me dejaste con intriga y duda! saludos!
ResponderEliminarTERESA: a mi tambien me fascinaban esas historias...y me asustaba demasiado! le dí ese final para variar un poco con la realidad! un beso
ROSA: si queres te paso el número de teléfono y la dirección donde podes encontrarlo a este gran muerto! jajaj...besos
cuando el mito se hace..se adentra en el miedo cotidiano, cuando una historia irreal es pensada como real, cualqier asunto que recuerde a ella, si se dan las circunstancias adecuadas, lo convierten en realidad....cuando nunca lo habia sido...y ay de aquel a quien pile de por medio...
ResponderEliminarsaludos, gaston
jajaja...tenés razón gus. mucha razon...será por experiencia? jeje saludos!
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