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jueves, 2 de septiembre de 2010

Sábados Literarios, "mordiendo el lápiz"



ESTE SÁBADO LITERARIO ESTA CONDUCIDO POR MERCEDES, Y MUCHOS OTROS ESCRITORES PARTICIPARON DEL MISMO. ENTRA A http://sabadosliterarios.blogspot.com/ PARA VER EL RELATO DE ELLOS Y COMPRENDER LOS QUE ESCRIBÍ QUE ESTÁN A CONTINUACIÓN.

EL FINAL: (titulado "la configuración")



Configuraba el reloj, como si estuviera intentando despertarse a la mañana. Ya no sabía para qué, pero lo hacía por costumbre, no tenía motivos para hacerlo y creo que ni siquiera iba a hacerlo. Los años habían corrido esquizoides a cualquier parte, y no pensaban regresar de ninguna manera, ya lo habían decidido irónicamente años atrás. De todas formas, si no lo hacía quizás podían atribuir a todo aquello, que la causa de este desenlace estaría asociada justamente a que no había configurado su reloj. Y nadie jamás se daría cuenta, no existiría nadie que realmente sepa...y se quedó pensando si era bueno hacerlo o no... además, también había dejado configurado el reloj de la cafetera, eso quizás podría recalentarse y explotar, prenderse fuego. Pero mucho no le interesaba.
Estaba atrapada, intentando unir partes de una misma historia. Contemplaba, catatónica, parada junto a la ventana y detrás de la cortina, el afuera, la noche, el silencio y algún auto que pasaba, un carro tirado por caballos. Estaba distante, sólo observaba pero sin pensarlo. Acudía a sus recuerdos, y nada reconfortante había. Aquella institución la retenía y no podía escapar, no había salida. Nada había sucedido, ¿o sí? no lo sabía con certeza. Ella estaba sola ya, en su habitación, junto a una mujer que dormía pacíficamente por los efectos del ansiolítico, del agua y los millones de sedantes previos. 
No había peor remedio que el de la soledad, o quizás sí, pero no lo conocía. Allí estaba, afuera, jugando a las escondidas, su alma gemela, su prudencia, su personalidad constituída. Allí, lejos de ella, él hacía y deshacía su vida a su antojo. Podía conocerlo todo y crear lo que quisiera, tenía derechos, era hermoso, su vida era increíblemente divertida y rica. Tenía libertad, era consciente de sus actos y decidía lo que le gustaba más a él, y no como otros que simplemente elegían lo que les convenía para comprometer a un otro con un puñal en la espalda. Era un verdadero angel, Prudencio. Y allí estaba, afuera, libre y feliz. Mientras ella, en aquella institución vestía de blanco y lo observaba, llena de locura, detrás de los barrotes, la cortina y la ventana, donde ni la luz entraba, perdida y acorazada en su jardín de la locura, buscando un anillo que jamás encajaba, que jamás cerraba, un anillo multiforme, de color hojalata despintada, de olor acre, de gusto espantoso, de grito callado, un anillo que existía en su cabeza, una historia que se iba desmenuzando sola, fuera de los engranajes de su esquizofrenia, y sin saber absolutamente nada. El reloj, configurado a la misma hora en que ella había elegido su muerte paciente, junto a la locura del tiempo no compartido. Ese maldito reloj que no podía configurarse a la hora de nadie, que entre tics y tacs resolvía la vida sin importar que los segundos en que no decidía invadían su corazón para provocarle todo aquello que hoy se considera depresión (presión que viene de) y la dejaba rígida para siempre. Un reloj sin pequeños martillos para golpear pequeñas campanas, un reloj que premeditaba, que contaba su agonía, que estaba apoyado arriba de la mesa, y que como un anillo con agujas en forma de margarita deshojada le decía: "mi último pétalo, perdón por haberte hecho esto, estaba escrito, no tenía alternativa, te dejo besos en el viento así nunca se entera de mi engaño mi locura".



MI HISTORIA: ("LA TERTULIA")



Ella no sabía nada de mí, estaba asombrado, la miraba y más la quería, más la amaba. Sus gestos, su movimiento, sus ojos brillantes y sobre todo, cuando se reía...que placer me daba observarla, con sus amigas, era la más hermosa mujer que había visto. En el grupo era la que más se destacaba, por lo menos para mí. Nadie se animaba a hablarle, y todos se preguntaban "¿Qué le voy a decir?". A mí no me importaba, la miraba fantaseando una conversación infinita de enamorados, caminando por el parque, compartir entonces la vida a los 15 años, comprarle un chocolate, abrazarla y regodearme con mi imagen. Mis amigos me insistían, que no iba a tener posibilidades, pero me daba vueltas en la cabeza, todo el tiempo, la amaba en secreto, era mi vida.
Entonces, al dejar de mirarla, para no parecer un loco, me doy la vuelta y allí estaban mis amigos, riéndose de todo, disfrutando de la noche y yo sin salidas, en mi cabeza estaban las rosas, las lilas, los pájaros cantando, en mi mirada estaba la agonía, la desesperación, en mi estómago las tripas enredadas, las mariposas dando vueltas, y yo era un inmenso jardín lleno de bichos y plantas al cual nadie se acercaría. Menos de ella, una abeja sabia, una mujer que se conocía, ¡Cómo la amaba y no sabía!
Paso un rato, y la tertulia seguía, los chicos por un lado, las chicas por el otro, la timidez se olía en todos lados del salón. La música nos entretenía, las chicas bailaban, los chicos veían. Todos vestidos para la gran salida, siempre esperábamos las tertulias para ver como era ser grandes y en nuestros vasos siempre había gaseosas, por lo general bastante frías. Había poca gente al principio, la música estaba bajita, y nos encontramos más tarde repletos, sin poder caminar. Entre tanta gente, vino una chica (no era ella), y nos dijimos dos palabras para darnos un beso. Mi mente lo sabía, pero mi cuerpo no aguantaba más. ¿Qué podía hacer? Mis amigos estaban lejos, no podía preguntarles qué debía hacer. Y me arriesgué a decidir rápido, estar con una mujer que poco me decía y no animarme a preguntar a la mujer que amaba si quería bailar con ella, ese lento que escuchaba, en una suave melodía, la recuerdo bien "Nothing else matter" (Nada más importa) de Metallica. Recuerdo que aquella noche, antes de acostarme, pensé que había besado a ella, a ella  con la que no me había animado, inventando un final feliz para mi historia...y la otra ya sabía que eramos chicos... y que estábamos jugando.

8 comentarios:

  1. Me han encantado los dos relatos, pero sobre todo el primero. Angustiante, con ese reloj que marca el destino del que ya no puede elegir el suyo propio. Muy bueno.
    Un beso

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  2. Que extraña y abstracta perspectiva, el paso del tiempo, marcado por un detalle, por un objeto, por un momento decisivo. Un presente sin futuro, dos mitades que jamás harán uno.

    Trabajado relato, intenso y estimulante.

    Abrazos

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  3. Dos visiones, tan distantes... ambos sabores me han gustado. Leerte ha sido un gusto. Me llevo en la cabeza el tic tac del reloj de esa mujer obsesionada y absorta en su locura de amor.
    un abrazo.

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  4. Maria jose moreno: Ese reloj, el momento de decidir, todo lo que uno hace resumido en un segundo de decisión...intenso! jeje...gracias por pasarte, beso!

    Alfredo: Por suerte tuve inspiración, me parecía dificil, pero encontré el momento justo y realmente disfrute el momento de escribir las dos historias. abrazo

    CAS: Lo que hice con la historia fue algo raro, porque me daba cuenta de que la primera es una historia al revés de lo que sucede en la segunda, en cuanto al género. Primero una mujer indecisa, y en la otra un hombre indeciso...

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  5. Dos historias distintas con un mismo protagonista latente: el amor juvenil, el primero, el más idealizado...


    Un abrazo en este sábado, por suerte, menos invernal.

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  6. la verdad que sí, con menos frío y con historias como estas por suerte el ambiente está más cálido! besos

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  7. Uff que forma mas bonita de llevar unos relatos, el amor juvenil, bueno sera idealizado pero en mi caso me duro diez años maravillosos de mi vida...
    Primavera

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  8. pRIMAVERA! A cada uno de nosotros nos dura un tiempo, pero creo que no hace falta medirlo en años o en alguna forma de tiempo, sino que lo importante es hacerlo durar, como instantes hermosos siempre con nosotros durante toda la vida...no borrar recuerdos, no suprimirlos, porque fueron lindos y nos hacen ser quienes somos de alguna forma... nos dan cierta identidad, nos hacen sentir ciertas cosas... besos!

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