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martes, 27 de julio de 2010

Tu otro extremo

Ya no te puedo explicar nada,
no porque se me acaben las palabras,
sino porque siento cosas tan increíbles
y te veo acorralada.

Ya no te puedo poner imágenes
quizás porque no quiero verte desequilibrada,
sé que te asustas fácil cuando estás sola,
y no sufres nada si estas acompañada.

Te extraño, porque aquella noche de borrachos
nos plantamos juntos a explicarnos,
que estamos solos pero acompañados,
deseando realmente ser felices, a nuestro lado.

Tu otro extremo,
porque ya sabes a quien tenes a tu lado,
alguien que no te conquista lo suficiente
como supongo que te mereces.

Te quiero en silencio y me desgarro,
camino sólo imaginando tu compañía
pero me acompaña la sombra cuando es de día,
y durante la noche ya no duermo si me quedo pensando.

Tu otro extremo es la hiperfelicidad,
¿cómo te lo puedo decir sin lastimar?
Nuestras charlas ya no son de amigos,
nos conquistamos en una batalla llena de paz.

Te tiraría flores, bajaría tu cielo,
pero aquí estoy, en el otro extremo,
alejado de tus profundos pensamientos,
de los que no quieres contar, con los que sola debes lidiar.

¿Por qué no puedes compartir
conmigo tu sinceridad?
Quiero un acto, un gesto,
¿Para qué tanta piedad?

Tu otro extremo...por ahora sin imágenes,
tu otro extremo... por ahora sin palabras...
esperando quieto, agazapado
a que aparezcas y decir te amo, mientras te abrazo por la espalda.

2 comentarios:

  1. Esta vez no me preocupa el no acertar... Leer textos y no interpretar lo que se me transmite, es uno de mis peores traumas. Una cosa es divagar sobre un escrito, sacar frases de contexto porque te chocan, te hieren, te hacen llorar o sonreir; otra cosa muy distinta es no entender lo que te presentan y desvirtuar significados. No es lo mismo y me hiere, me deja descompuesta.

    En debates sobre conceptos o utopías no entraré, ya pasé por ello hace años... an-arquía: an- "sin", arjí - "principio".

    Esta vez, no temo.

    Tú me conoces y yo no te conozco?
    Es una conquista hermosa, paciente y calmada... El que un extremo no conozca al otro, uno espere con los brazos abiertos y una sonrisa en el rostro. Unión de intuiciones.
    Me resulta una sensación conocida, muy conocida. Incluso una vez conocida tu otra mitad, puedes permanecer mucho tiempo con los brazos abierto, porque la otra mitad ni es reconocida desde el principio ni te reconoce al verte. Es una misión de conquista, de poquito a poco y de día a día. De apoyarte en el hombro sabiendo que es fuerte y cálido, de dar un beso en la frente sabiendo que besas un pensar y un ser con sustemores confesados o no...

    Bueno, que me estoy liando demasiado.

    Besitos, compi.

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  2. Buenas vero!!! pero no te preocupes! que yo a nadie saco corriendo por no querer decir cosas, cada uno siente nauseas por cosas diferentes! No temas, que acá hacemos guerras con flores y bombardeamos nuestros pensamientos en frases que gusten o no, siempre pueden surgir.

    Y bueno, por este relato...nada, creo que es concreto... voy a seguir intentando llegar al otro extremo! jeje....un beso! me encantó tu relato de este jueves!

    que disfrutes el calor del verano!

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