Estaba de viaje, y convertí las calles de cemento puro, en agua, y ya no pasa nada, ahora hay que remar de un lado a otro para decir las cosas. La tecnología no me alcanza, a veces, y por eso durante este tiempo, sin medios de comunicación, tomé la lapicera, el papel y me dediqué por completo a escribir...fue un rato, pareció fugaz, estaba entretenido como un niño con un juguete glorioso...y cada letra parecían garabatos, pero cuando las miraban decían de todo, o no tanto como yo querían que digan... pero para eso estabamos jugando los dos a ser algo... acá les dejo lo escrito, o lo...en papel grabado.
Dio vuelta la hoja y comenzó a escribir,
lo rodeaba una música extraña
pero tenía el mismo fin
que su extensa carta, llena de garabatos y marañas.
Actor de un escenario lleno de caretas
no sabía como escapar...
Era el momento, pero no se presentaba la situación concreta
y se imaginaba en libertad.
El problema técnico era el siguiente:
en sus manos sostenía una llave secreta,
que podía abrir dos caminos, donde lo que se siente
es una sombra espantosa, como una horrible silueta.
De los dos caminos, el racional parecía la opción perfecta
sin sentir, sin actuar, pero con soledad
sin reconocer ninguna opción, o idea correcta
como podría ser el otro camino, el de la levedad,
el camino preciado del corazón, que siempre todo lo afecta
pero que se endurece durante el camino, con toda enfermedad.
Dio vuelta la hoja, el personaje misterioso y comenzó a escribir:
¿Qué hago con todo esto? ¿Qué me pasa?
Antes no era así, podía fluir
esa humeante ilusión de vivir
siempre despierto, sintiéndome como en casa.
Desperfectos técnicos, hago crucigramas con mis sentidos
enredo las palabras buscando otro significado.
Durante tanto tiempo nos conocimos
y ahora partes, conmigo a un lado.
Sin despedidas, que serían innecesarias, si ya lo hicimos
años antes, cuando cruzamos la tormenta de la desesperanza, callados.
Y ahora te colas de nuevo,
queriendo llorar cosas que dolieron
intentando tener tu vida vieja, que yo llevo
años intentando olvidar, como prometieron
aquellas personas jóvenes que ya no somos más, ya nevo
en la primavera de nuestras vidas, y rodando cayeron...
Sonríe a tus cercanos
vive sin mi recuerdo
ya ves, se han soltado nuestras manos,
y yo sigo mi vida aunque todavía pierdo.
Si tuviera un segundo para mirarte
me iría sin dudarlo,
sin mí serías más feliz, ya no puedo acariciarte
y entre mil cosas, no dejarías de amarlo.
Yo sé eso que se siente cuando te vuelves loco, como para matarte
yo sé que no fue un error lo nuestro, pero había que matarlo.
Vos imaginaste tantas cosas,
a partir de aquel traumático hecho
y dejaste de ser uno y las cosas borrosas
hicieron de tu muerte un lecho
donde descansas todos los días, de aquellas imagenes penosas
dejando sin recorrer grandes trechos.
Te convertiste en la espina de la flor
en la oveja negra de tu rebaño
y cada día deshojas penas de amor
cada día, cada año
masticando el fermentado fruto del rencor
de gusto a uva, vino picado, pensando que podrás ser mejor si te hacen daño.
¡Qué triste es pensar que habías olvidado
y decirle a alguien eso, es lo mas raro!
Porque se te juntan las palabras y deseos de aquel amado
y en verdad no sabes que todo eso cuesta caro.
Llevo un bloc de hojas a donde sea
y me escapo junto a vos, lapicera
y garabateo sin sentido tu rostro bello
en la palabra que te describe como fiel sello.
En cualquier circunstancia hago de vela
porque el viento me lleva a cualquier parte
me abandono como un barco, como sobre el agua la estela
y entre los cuatro vientos comienzo a cantarte.
No hay serenata tan linda como la que escuchamos
te pido perdón, nosotros bailabamos...
ya no recuerdo bien tu aroma, pero seguro
era vos quien ablandaba mi corazón duro.
Y no tengo tiempo para nada
no vivo lo que quiero y lo que quiero...
esa frase no tiene sentido
Estoy perdiendo la rima en tus deseos...
lapicera ¡Cuanto te estimo!
Porque la libertad la encontré en el fondo de un bote de tinta y en la punta de mi pluma.
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