Un ave volando bajo el cielo de pétalos
que envuelven el sentimiento más hermoso
que devuelven a los ojos llorosos
la imagen tierna de la blanca nieve radiante
que se refleja sobre una nube de polen.
Los últimos pasos del bisonte
resuenan como el abrir y cerrar de ojos
sus deseos caen al vacío
y no puede aferrarse a lo humano
de la sinfonía gris.
Almendra vacía, almendro sin hojas de monte
ya caerás en mis manos frías
ninfa que aún no se esconde
linfa espléndida, azul del mundo, gallardos
dejen fluir la musa que los ha inspirado.
Todos mis libros sobre mantas ridículas
la pluma estaba deseando sangrar
las penas que no escribe y me condenan
las penas que me describen como una azucena
como si fuera una flor, floreciendo,
como una flor, deshojándose.
Enojándose por perder la batalla de ajedrez
las luces del infierno encandilan.
Puede observarse que la bomba ya está encendida
y el humo del cigarrillo se desvanece.
En la prisión de aves pequeñas e indefensas
se encontraba el caballo y la reina
los muertos en la guerra, fuera del campo de batalla
parecían estar rezándole a los ángeles
que sostenían sobre sus cabezas unas velas.
Quien no beba el fruto del silencio
quien no vea su nombre, su imagen en un retrato
quien muera de amor, quien viva el dolor
quien se entregue por la abeja reina
grandioso y de oro será el paraíso que le prometieron.
Quien sufra locura, estará cerca mío
y el sendero voy a alumbrarle
para hablarles de la mujer sin raíces mortales,
del dolor que corre por nuestras venas de abedul
y quien me haga sentir feliz dormirá a mi lado, en mi lado cruel.
Algunas cadenas que hablan de la libertad
Indra dejará sin frutos la tierra fértil
y levantará su arco luchador de colores,
los Vedas dedicarán otro himno a mi Dios que estremece los sueños.
Algún destino equivocado, vida llena de pobres
qué belleza de mujer, bella sinfonía de multicolores
qué delicias de su boca, qué encantos tan pronunciados
su ostra baila bajo las caricias de la lengua
y la miel del panal es perfume de reina, donde reina ella, doncella.
Sacrificio que te hace digno del mundo escéptico
¿Hay diferencia entre cuestionarse y dudar?
¿Cuál es? Debo saberla
porque antes de verla debo mudar
de mi boca las palabras que provocan al tenerla.
Porque puedo mirar al mundo más oculto y modesto,
es por eso que estoy aquí, y estoy molesto
porque nada conseguí sino descubrirme a mí
todo sucedió cuando la realidad era un espejo
que se bañaba en tinta de pluma, las hojas son la bruma
y lo que hay detrás de ella es el sujeto y no el objeto
que deben descubrir y que anhelo descubran
no por mí, sino por ustedes, mis más perversos lectores
quiero que se encuentren en estas palabras que mi boca deslumbra
y mi pluma encarna en su cuerpo y alma rubicunda
vivir rápido, morir joven:
ser un cadáver
de luzbelito.
Cuando uno comienza a cuestionarse
no debe entrar en el territorio de la duda
sólo hay que asegurarse de responder a cada una de ellas
entrando en todas las puertas
cerradas o abiertas.
La duda no es pura, sólo nos apura y nos aconseja mal
las preguntas son el medio para llegar a la verdad. ¿Verdad?
La noche, otra vez, tus ojos, tu boca y mis reproches
la manta tibia que cubrió al sol que renacía
sobre los montes con una bufanda y un overol harapiento.
Bella sinfonía multicolor
¿Tú serás el espejo de mi inspiración
cuando vuelva a verte y comprenderte?
¿Serás la cura que me lleve a la cuna de la luna
sin desearme una maldición por la traición de la lluvia?
¿Me tomarás de los brazos cuando sea grande
y pueda volver a ver a mis niños, abrazados a mí,
teniendo toda la fe de no volverlos a perder?
Eres la ocasión, el alba del momento triste
te prometo que llevaré esta canción cuando comience a desvestirte
y pueda ver tus extremidades, porque no puedo hallarte
¿Mi musa?
Solo voy a caminar por el mundo, sólo a descuidarme
y ver que me sucede cuando soy un vagabundo
que observa mi vida.
¿Y volver a decir "suicidarme"?
Tomarte en mis manos sin ningún recuerdo
matarte si puedo porque eres la miel que muerdo
antes de besar cada estrofa y devorar la sed de acostarme
a descansar de aquel averno.
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