Tengo que decirlo en voz alta,
si por esas casualidades alguien me escucha.
Tengo que gritarlo así prestan atención,
tengo que decirlo en voz alta.
¡Qué histeria! ¡Qué histéricos!
¡Qué demencia! ¡Qué tiranos!
¡Qué enfermos! ¡Qué basuras!
¡Qué idiotas! ¡Qué necios!
¡Qué sinverguenzas! ¡Qué impunes!
¡Qué salvajes! ¡Qué mal agradecidos!
¿No se dan cuenta de lo horrible que son
los malditos escombros de nuestra vida?
¿Por qué cuando podés multiplicar
comenzás a dividir?
¿Por qué cuando sumas
comenzas a restar?
Estoy seguro de que tus años son largos
como cada uno de tus días,
seguro que no hay momento ni siquiera para pensar
lo que podrías hacer.
No hacemos nada con todo esto
y si no ¿qué podríamos hacer?
¿Podríamos hacer algo honesto?
Estoy cansado y no para de llover.
Grito a los escombros
que en algún momento fueron techo de la vida
columna que sostenía algo
y ahora sólamente quedan quietos como un rompecabezas desarmado
que nadie volverá a armar.
Grito a la insolencia de aquellos días,
a la libertad que parece repentina y se acaba
a los dormidos para que despierten,
a los callados para que se animen a hablar.
Ya llega nuestro poder de voluntad... Los escombros de nuestra vida? Los viejos pensamientos llenos de carcoma? Las emociones paralizadas llenas de verde moho?
ResponderEliminarDe acuerdo, tenemos un maldito pasado que pesa un montón, que llevamos cargado a la espalda y que no podemos retirar de ahí; muy al contrario, se aposenta en la mente, las entrañas, la garganta y el corazón. Se aferran ahí los mohos, las telarañas y los escombros, las carcomas y el polvo... cuando somos felices les echamos un poco de narótico que las deja en duermevela y, cuando estamos tristes, parecen de plomo. Eso se llama experiencia de adulto, desafortunadamente, los hay conscientes y, afortunadamente, otros que viven felices sin plantearse nada de su vida, resignados a vivir trabajando durante la semana, gastando los fines de semana consumiendo lo ganado y aguantando las miserias sin rechistar.
Por suerte o por desgracias, somos unos cuantos demasiado conscientes y críticos, eso duele.
Hoy teníamos una charla, Juan Antonio y yo con un amigo común, sobre si era mejor tener estudios y una mente muy crítica (que, por cierto, no te deja ni dormir a veces) o ser un analfabeto y vivir feliz sin ser consciente ni de cómo poner una hoja de reclamaciones.
El votaba por pertenecer a los conscientes. Juan Antonio a los inconscientes y yo, rarita hasta en eso ¿qué le vamos a hacer? Pensaba que hay otra clase entre esas dos: los conscientes que tenemos mente crítica, conocemos todos los recursos de denuncias, reclamaciones, a quién consultar o dónde ir pero... que, sabiendo todo eso, obtenemos los mismos resultados con la administración del Estado, con la maquinaria social podrida que nos rodea, es decir, NINGÚN RESULTADO.
Hemos pagado matrículas en la niversidad, pagado masters, pagado doctorados, contribuido con nuestros impuestoa de años de trabajo, cotizado a la seguridad social, etc. pero era todo mentira, es el fraude social, pe permiten compartir con ellos mientras pagas o contribuyes PERO JAMÁS SE TE OCURRA PEDIR NADA A CAMBIO. Y saber todo ello te convierte en una persona distinta a los demás.
Buenoooo, sí que he vuelto fresca, eh? Menudo rollo te he soltado.
Besos y gracias por el mate, alguna vez lo probaré.
Buenas noches...ahora estoy cursando materias en la facultad, así que estoy viviendo de día...me cuesta, pero es necesario para mantener ciertas cosas en orden. Espero que tus cosas esten bien...
ResponderEliminarla verdad que buenas ganas de una discusión entre amigos que me dieron. Yo creo que si hay un tercero, sería un tipo raro. porque supongo que cada uno es feliz en su estado, así como el ignorante y así como lo es el concienzudo... creo que infeliz es la persona que no está conforme con su situación y la quiere mejorar y algo externo se lo impide a toda costa. Porque supongo que un aborigen si bien es inculto en todo lo que concierne al sistema capitalista que pide consumo, siendo ignorante en eso, estoy seguro de que es mucho más inteligente que cualquiera de nosotros que si nos quedamos sin una máquina no somos capaces ni de respirar. Ellos sobre tanto verde saben que cosa sirve para que medicina. Tienen tanto tacto con la naturaleza que ella misma les habla. y Nosotros perdidos en un bosque estaríamos ciegos y sordos frente a ella.
De todas formas, otro tipo de personalidad sería aquel que ama tener todo organizado, vivir bajo cierta cantidad de estres por día, hacer sus cosas, levantarse metodicamente todos los santos días para no corromper su rutina que obviamente le fascina. El feliz vive de esa forma, fascinado por descubrir cada día más que le brinda este mundo, sin perder su curiosidad. El infeliz es quien desea más sin poder adquirirlo nunca porque su ignorancia sobre cómo hacerlo no se lo permite... no por ser ignorante... sino porque no conoce ese tema y quizás sabiéndolo tampoco lo ayuda. Supongamos alguien que vive en los suburbios puede querer mejorar de situación económica, pero saber eso no lo ayuda para nada. Un traje tampoco lo ayuda a ser más decente...sino algo más extraño se lo impide y desconoce qué es eso.
El que es feliz supo aceptarse como es y afronto el mundo de esa forma. El infeliz es quien nunca se conoció y aceptó cosas que no forman parte de él sin saber como cambiarlas o manejarlas...igual sé que el tema no venía por el lado de la felicidad, pero comentale a Juan Antonio mi opinión...jeje.
Me voy a dormir que mañana tengo que estudiar temprano con unas amigas.
El mate es una bebida típica de Argentina y Uruguay. No estoy seguro de dónde nace realmente... somos pueblos hermanos, no creo que debamos adueñarnos de algo que realmente nos vuelve locos a los dos. Yo todas las mañanas desayuno con mate...sin galletitas ni nada (lo dulce me da acidez de estómago) y un matecito amargo a la mañana basta para tirar toda la mañana... acá nunca desayunamos tipo buffet. Mucha gente sí, se prepara su café, su jugo de naranja, unas tostadas con dulce... yo soy simple... nada más que un mate, varios mates... agua caliente, yerba y listo. Muchas personas detestan el mate al probarlo porque no le encuentran esa cosa que proviene de nosotros... el mate es una cosa cultural...como decirte el té en Londres a las 5 de la tarde... o las 4, no sé muy bien...
Acá el mate se comparte siempre con amigos, pero sin dudas muchas veces prefiero disfrutarlo solo...
Besos.