Es tiempo de aprender a escuchar.
Para eso importa primero hacer silencio. Es la regla de oro.
Callar nuestras palabras que gritan por dentro,
silenciar nuestra mente, que susurra prejuicios molestos.
Serenate. Ten calma. No pienses que algo sucederá.
Al contrario, no sucederá nada.
Tu cuerpo no sentirá nada distinto en un principio,
luego, sentirá.
El silencio se amotina en círculos a tu alrededor.
Grita la brisa, hablan los ruidos de tu casa,
cruje una madera, se sienten pasos
que constantemente son similares a tu corazón.
Escucha por primera vez eso. Tu corazón latir.
Y ahora piensa un segundo qué vas a decir,
porque no hay nada que decir más que esto:
Estoy vivo, pero vivo de verdad.
Vivo en lo incierto de hacer ruido,
la suerte ha sido echada,
nada puede calmarte más que volver a hacer ruido,
un ruido permanente que prohibe tu sueño, en el cual no descansas.
Escuha bien: sólo sabes que descansar a la noche,
es lo que más te relaja.
Quizás tengas pesadillas, quizás no sueñes nada.
Sólo tú te mientes cuando haces ruido durante el día.
Sólo esperas dormir, para escuchar tu corazón,
para dejarte sentir, para olvidarte del mundo.
Escucha el silencio y verás que sentirse vivo
no está mal de vez en cuando.
Alejate de lo que te rodea un segundo,
sentite vacío de nuevo, llenate de energía,
recorre tus extremos, vigila constantemente la salida.
No hay ego absoluto en la escucha.
No hay acción permitida, sólo escucha.
De momento tu silencio en tus ojos me pertenecen,
más allá del ruido que te rodea. Sentite vivo, lejos de la marea.
Mira, si me ha tranquilizado y todo leer tu entrada. Mira que soy difícil en vaciar la cabezota. Sólo recuerdo dos veces en mi vida que, durante unos segundos sólo, no creas, he conseguido relajar la mente: sobre la roca que hay delante de la Acrópolis de Atenas que se llama Areópago y en el Santuario de Delfos. Desafortunadamente, este lugar es tan agresivo que la mente y el cuero están siempre a la defensiva. Pero tienes razón, no ha estado mal este momentito de respirar y escuchar. Gracias, compi.
ResponderEliminarwaw! digamos que tu comparación fue algo.......waw!... me alegra haberte llevado a escucharte!
ResponderEliminarpero ya sé que no es una comparación con la roca delante de la Acrópolis de Atenas o el Santuario de Delfos....QUE LUGARES POR DIOS!... no los conozco salvo por fotos y palabras... yo creo que entre tanta historia del pasado escribiría tantas cosas... te mando un abrazo!