En una ocasión distinta a las comunes
cuando mi mundo era perfecto y armonioso,
senté mis pensamientos en la silla y escribí
mi primer poema: Dejo todo.
Una ocasión que me dio comienzo,
un comienzo infinito de preguntas y respuestas
esa ocasión de sentirme infinitamente feliz
entre palabras escritas que no están disueltas.
Hay un principio en la vida, que abre puertas que no se cierran jamás
Hay una primera pincelada para Da Vinci creando la Mona Lisa
Hay una primera actividad para un genio
Hay una ocasión divina en la cuál uno recita.
Es el instante del comienzo el que designa misterio
¿Qué está haciendo sobre el lienzo?, dice el que mira
Para él sería mejor dejarlo en blanco porque no imagina,
pero quien pinta sabe que su próxima pincelada dejará atónito al observador.
Al pintar sobre la mancha blanca, pasando de color a color
de una gama trabajada, de un realismo esperanzador,
del surrealismo que la realidad deja inconciente
y de la imagen del creador, la situación se hará omnipotente.
Una ocasión, una sensación.
Dedicada al inmenso inventor
que en cada uno reside, como canción no inventada
como escribir Corazón Delator.
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