Fueron incómodas las situaciones del despertar.
En todas ellas, las interrupciones
parecían jugar,
mientras reían, a ver quién se metía en mis represiones.
Estaba soñando una gran masa negra,
eso es siempre así, porque sé que nunca sueño.
O sueño que estoy en el espacio, dentro de una marea
que tiene acciones incontrolables, de fruncidos ceños.
Acontecen imagenes que practicamente no veo y no recuerdo
Y hay, ciertas veces, algunas interrupciones.
Interrupciones que, como un despertador que suena lerdo
se introduce en mi sueño, como si fueran canciones.
Y también esa canción, pueda provocar color,
una sensación, un amigable soñar.
Puede llevarme al calor
de un cuerpo, de un infierno, de un cielo, de un mar.
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