Hay un sentimiento extremadamente común,
en las calles, reflejado en mil rostros.
Parece ser que el malhumor no ha sabido aún
desaparecer de nosotros.
Llega cuando el momento no es el adecuado,
nos energiza de tal forma que puteamos,
el malhumor, es estúpido y anticuado:
"me cago en Dios" y es lo único aceptable cuando nada soportamos.
El malhumor, es un momento para reventarnos,
para darle un golpe a la pared de la frustración,
el malhumor crece con palabras que tratan de calmarnos,
con reproches, con cansancio y también con una canción.
¿Estamos dispuestos a dejar el malhumor?
Creo que nadie podría, porque en su lugar estaría la ira.
Este sentimiento implacable, cansador
es lo único que resuena, en tantos, día a día.
No hay poronga que les venga bien
a los que estan malhumorados.
Mas bronca les da, también,
cuando ven a los idiotas enamorados.
No hay palabras para describirlo,
sino situaciones, todas confusas, personales.
A cada uno el malhumor lo calienta distinto.
Por mi parte trataré de manejarlo con objetos reales.
Mi malhumor está escrito, está en el acorde,
está en la intolerante mala noticia de todos los días.
Mi malhumor es cansarme del fastidioso y monocorde
abismo entre lo real y la fantasía de esta estadía.
Muy buena primo!!!! dice mucho de verdad...y no m jodas q m re caliento y m malhumoreo jaja abrazo!!
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