Era en esa edad, por sobrevivir
caminando en falso y vos probando el faso.
Fui de boca en boca, hasta encontrar tus labios
y fue en un segundo, que yo, la bestia
quise desvestirte a vos, mi bella.
Te miré como a mi abeja reina
y comprendí que era tu amor,
mi paz, el que quería vivir,
aquel dolor, una alegría, y te pedí...
Quiero ser tu droga, tu adicción,
sacarte de ese mundo negro y robarte el corazón
hasta que tu cabeza haga llover
tantas flores de color pastel,
para reir, para llorar,
para entender que fue en un segundo que volvimos a nacer.
Era un árbol de otoño
mi inocencia, me mataba, tantas lágrimas calleron,
como hojas secas en tus manos,
un abrazo de tu cuerpo, un suspiro de tu amor,
una última caricia, regálame alguna vez.
Te recorro con los ojos y ellos brillan de ilusón,
una lágrima perdida se cayó en tu corazón,
me sentiste como nunca
y volteaste para ver,
que era yo aquel perro triste que mordió tu dolor de amor.
Y te miré y vos me miraste,
conocimos el amor,
mi amor, volemos juntos hasta aquel rincón bonito
amor...
y así pasó, todo este tiempo,
que las canas regaló
para morir los cuerpos juntos
y revivir, eterno amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario