Cuando la alegría era tan inmensa que debía llorar
mis lágrimas se escondían y de a poco salían a jugar
los inocentes amigos de la infancia,
el jardín verde y en el sendero del patio el gran rosal
la vida eran un cristal
y lentamente se fue moliendo en pequeños trocitos.
Cuando el invierno asomaba
mis ojos se humedecían en la mañana
bajo el rocío de mis sueños, despertaba
las mas hermosas cobijas
cubrían mi cuerpo pequeño
y bajo el velo del amanecer
comenzaba a brillar bajo aquel cielo.
La vida era un cristal
esmeralda preciosa, diamante prohibido
y en sueños convertidos en pesadillas
olvidaba recordar
que el silencio fue la gota más grande...
La vida es un cristal
cuando camino al filo de la muerte...
Descansa en paz, dulce sueño... andante.
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