Allá, a lo lejos...
en el horizonte...
cielo y tierra se unen.
El mundo no es redondo según el niño.
Nuestra conciencia del yo
tiene dotes de lo cultural.
Cada cual construye su mundo,
cada ser humano tiene ópticas diferentes.
Los matices cambian
y la realidad se construye
día a día, entre uno y otro.
Nuestro conocimiento no lo abarca todo.
Allá, a lo lejos...
en el horizonte...
cielo y tierra se unen.
Los chicos no se equivocan
ni tienen errores;
responden a una lógica
distinta a la de los mayores.
Su conocimiento lo sabe todo,
hasta que el hombre le "machaca" la cabeza
y lo hace renunciar a lo real,
para convertirlo, sádicamente,
en un ser ficticio,
a imagen y semejanza suya.
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