“En la vida hay elecciones que son absurdas, como por ejemplo, elegir un partido político, un equipo de algún deporte, etcétera. Y ser fanáticos a muerte por esas elecciones. Eso nos perjudica y no nos deja ver todo con claridad. Elegimos lo que elegimos o toque lo que nos toque...
Todo lo hacemos por oposición a un ideal, contrario al nuestro, por supuesto, y es justamente ahí donde entramos en una prisión mental. Alguien dijo que todo en la vida es un acto político, pero es absurda la idea.
Por más dichoso que nos haga la elección y estemos cómodos con ella, no tenemos que oponernos a nada. Las cosas deben fluir, porque son tan libres como nosotros de ser, que a la larga o a la corta, serán de una manera o de otra, sin importar lo abstracto de la realidad, o lo concreta. Sin tomar tiempos reales, sin dejar de lado lo existencial. No sólo tenemos que disfrutar el calor del verano, sino también el frío del invierno, aunque sea un minuto al día.
Hay generaciones que están marcadas por hechos distintos, pero ésta, debería estarlo por la comunión, por la igualdad. No sólo hay que respetar la opinión del otro y callarse, también no hay que discutir sin fundamentos o con ellos. Hay que interrogar a la mente del hombre. Saber por qué tal cosa o tal otra. Hay que entender, respetar y creer cada opinión diferente a la nuestra.
Todo el mundo quiere imponer algo, y todos quieren el mismo fin, pero todos piensan que el otro los quiere hundir y pelean tanto por algo que a la larga o los termina convenciendo del todo y realizan sus sueños o abandonan todo y se olvidan lo más rápido posible del tiempo perdido. No creemos más prototipos, que rara vez son modelos perfectos. Hagamos libre la mente.
Yo no me muevo por principios, no por fines, sino por medios que son importantes, como la razón y la escritura, la verdad de lo que viví y de lo que aprendí. Este es el gran libro del mundo que nadie debe contradecir porque deben completar sin ninguna inclinación y dirigirse hacia una educación sin dogmas, sin disciplinas y sin verdades absolutas. Aprendan a aprender y aprendan a aprehender. Tomen todo por verdadero y todo por falso al mismo tiempo.
Cuando este libro, que pretende imperiosamente que nadie lo contradiga, se publique, entonces comprenderán, aún más, que la razón de la opinión del otro les molesta. Y porque toca la llaga abierta, la herida no cicatrizada de aquellas personas que eligieron de la peor forma, encerrarse en un universo de mentiras.
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