
Hoy es 14.03.09.pienso que lo mejor de ser optimista es que puedo decir algo cuando no hay nada más que decir. Porque comprendo la realidad, es decir, me sorprende a cada rato, tanto, tanto, que me sorprende adelantarme a varios hechos. Sobre todo a aquellos hechos en los que mi salud peligra, ya sea física o mental, no interesa demasiado. Las dos son vitalmente importantes. Por lo tanto digo que alma y cuerpo son uno solo. Estructura y superestructura marxista, pero no en lo económico, sino en lo anímico. Al fin y al acabo, lo que me hace ser optimista es separarme de los pesimistas. Y no digo otra verdad que la más grande y la mas pequeña… hay que alejarse de toda esa gente pesimista. ¡Que la ARGENTINA no CRECE!...QUE LA GUITARRA y los asaditos con empanada de entrada. Para mi el vino estaba malo y sin embargo terminamos de jugar al truco lo más bien. Uno tiró la carta insuperable, y así comenzamos a hablar de espadas y de muchas cosas interesantes. Y ahí me di cuenta, que justamente nada tiene que ver con nada. Que importa si estamos separados o juntos. Aunque sea seamos optimistas, ya nos conocimos y eso quedará marcado en la historia para siempre…eso sí, depende de vos que quieras meterte conmigo, y así transitar un rato juntos para poder llegar a completar nuestra vida, en una hermosa vivencia.
Las demás cosas a un lado. Ya no deben ser las cosas como son, ahora debe cambiar!. Ahora es tiempo de, como siempre dije, de empezar. Prender el accionometro, apagar el rapidometro. Dejemos calentar los motores del amorometro, y despleguemos las alas de este gran limometro.
Ademas, uno podría medir la vida en un metro. Y otra vez podría decir que la sombra que cada uno hace de su persona, es la que esconde el secreto de nuestras vidas. Pero para eso deberíamos leer las tantas cosas que escribí como estas, analizarlas y luego comprender el complejo del que hablo.
El complejo del optimismo. Que mejor que hablar cuando no hay nada que decir, porque al no haber nada que decir, todos terminan dándome la razón. Callados frente al texto, comentando para adentro todas las ideas que tienen en sus mentes. A veces, realmente puedo sentir como sus ojos se posan sobre cada letra, porque yo sentí lo mismo. Las veía correr delante de mis ojos, que observaban al unísono.
Me atrapo en cada palabra que digo, adelantándome al optimista futuro, que parece alcanzarme, pero que siempre lleva un paso adelante.
A veces lo atrapo, en momentos críticos diría yo, y lo golpeo tanto que lo dejo en el pasado, ahí tirado, tan reventado que al alejarme parece que nunca me va a alcanzar. Al final, siempre lo hace… la historia se trata de verse los pies todos los días, porque son ellos los que nos llevan a los lugares más insólitos que queremos recorrer. Además debemos mirar nuestro pecho, sentir nuestro corazón latir tan rápido como el de un ave de presa. Sentir las manos que pueden detener hasta el mismisimo viento frente a tus ojos y observar cada minúscula partícula del compuesto del oxígeno.
Jugar a ser Dios es bastante simple, sólo se necesitan una birome y un papel. Además para el caso, es tan simple ser Dios que cada uno podría serlo. Intente en su hogar crear un ambiente acogedor. Un lugar que sea su morada. Si usted siente que su hogar es una prisión, lo menos que podría hacer es limar los barrotes, para tener libertad. Pero es más que seguro que mejorar el ambiente en el que vive es lo mejor que puede hacer por usted. ¡Ámese un poco por Dios!. Tanta computadora alrededor, que no sabemos como carajo tocarnos la piel para sentir un pellizco. Todo lo que proviene del hombre duele, por eso somos tan amigos de las máquinas. Entonces me encierro en cada palabra que digo. Y así te digo que tenes que cambiar tu ambiente. Sentirte bien, prepararte un cafecito a la mañana, o tomar unos mates con tostada y mermelada, o con dulce de leche. Disfrutar el aire que corre. Después derecho a lo que uno debe hacer. No su trabajo. Esa palabra debería decirse ocio. Porque es ocio lo que hacemos en los trabajos tan sólo para ganar plata. El trabajo es lo que uno es. Eso es el trabajo. Porque todos piensan que el trabajo esta en otro lugar. El trabajo esta afuera, lejos de nosotros. Entonces odiamos el trabajo que esta fuera. Preferimos nuestro lugar. Nuestra casa, nuestro mejor trabajo. El poder alimentarse, ser uno mismo, con su humor cambiante, con los problemas de la niñez, la juventud y la vejez. Si cada uno de ustedes pudiera trabajar de noche, les aseguro que sería mejor toda relación. En una oficina poder tomar un trago mientras se hacen las cosas… nooooooooo………..nada de eso. Sigamos siendo optimistas. Mucho ocio, mucho Dios, mucho todo.
cada vez mas loca y delirante viene la mano!! jajajaj!! ah t robe la foto!
ResponderEliminarNo tolero a los optimistas, tampoco a los pesimistas. Los primeros tienen una capacidad tan desarrollada de ver la mitad del vaso llen o que son incapaces de preocuparse por los avatares de la vida y minimizan permanentemente el incordio del presente en pos de un futuro que aún no vivimos. Los segundos enfatizan tanto en la mitad del vaso vacío que se tornan insoportables, ya que hacen de la vida una costa bañada de insaciables olas desgraciadas.
ResponderEliminarSeba
seba, aunque bastante acertado tu comentario...igual creo que sos optimista..eh?...porque si dejamos de ver hacia el futuro somos bastante fatalistas al quedarnos en el presente...si queres, podemos decir que somos optimistas a medias...digamos que no somos optimistas extremos, pero seguro estoy de que nunca dejaste de mirar al futuro...eso si...los pesimistas son insoportablemente cansadores
ResponderEliminarEntendi al detalle todo sobre tus delirios jajaja... hasta me hiciste delirar!
ResponderEliminar..bueno...la verdad es que uno delira al leer las cosas de otro...pero a mi me pasa muchas veces que deliro conmigo mismo y mis cosas. no está tan mal después de todo...gracias!
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