¿Te acuerdas de mí,
ese que lloraba tu desgracia
y que juntaba fuerzas
para que trataras de calmarte?
Siempre estuve feliz
cuando veía tus ojos brillar
porque siento empatía
por tu desgracia y felicidad.
¿Te acuerdas de mí,
ese que en la angustia
y la depresión te ayudaba
a seguir tu camino sin promesas vanas?
Siempre creí de ti
la mejor esperanza
y te deseo suerte
en mi búsqueda.
¿Si no te acuerdas de mí
entonces no crees
que deberías buscarme
dentro tuyo?
Pues sí, somos iguales,
somos la misma persona
porque sentí empatía por ti toda la vida
y he llegado a conocerte dentro mío.
Búscame siempre en tu soledad.
Ahí estaré yo, acudiendo a lo que necesites.
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