La puerta en los labios
y la alfombra infinita
treinta y dos sillones blancos
en forma de media luna
y un río corre debajo
sobre la tierra elástica
y pasan dieciocho años
y el juicio duele.
Y algunos sillones sobre rejas
cumplen condenas, callan palabras,
se tuercen, se enderezan.
Un gran vacío
y las fauces forman huecos
y la alfombra, ahora, finita
deja que las palabras caigan
al ácido de mentiras.
La puerta en los labios
se abre, se cierra, muere, palidece
se desgarra y forman surcos
de madera veteada veterana.
El muro en las coronas
el río que no corre
y las ansias de volar
sin saber a dónde ir.
La puerta...
un gran vacío
de sillones blancos
forma surcos de madera veteada
y se cierra en los labios.
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